martes, 30 de octubre de 2012

Presentación del libro “Fracciones de nuestra historia”



Medardo Mora Solórzano

Repetir la frase protocolaria convertida en rutinaria, expresando  que significa  un elevado honor presentar el libro “Fragmentos de Nuestra Historia” de autoría del Ing. Tony González Palacios, sería quedarle debiendo a la verdad, en realidad me siento honrado no de presentar el libro, sino por haber tenido la oportunidad de disfrutar la lectura de una obra  de hondo y leal contenido histórico, en la que el autor hace gala de un diáfano y amplio conocimiento de lo que ha sido y es el recorrido  que ha tenido el Ecuador como país, utilizando para sus comentarios y opiniones un adecuado y sobrio  uso del lenguaje, dándole a su narración un sustento lógico, que la nutre con el uso de un buen dominio de lo filosófico y debo decirlo sin ambages, cuando incursionamos  en la ciencia del conocimiento y lo racional  que es la Lógica  y penetramos en la ciencia  de las ciencias que es la Filosofía,  debemos concluir  que estamos  frente a quien sabe bien lo que dice y en este caso frente a un texto que enriquece nuestros saberes, si es que también advertimos  que el libro ha sido escrito  con claros componentes pedagógicos, que  nos ayudan eficazmente a entender bien lo que ha sido y es la realidad  de nuestro país, situado en una línea imaginaria  que divide al mundo en Norte y Sur,  pero que este libro nos hace sentir que  no somos un país imaginario y que sí somos dueños de una historia real, rica en personajes, hechos,  acontecimientos, epopeyas, que  Tony González los rescata y destaca con lealtad y claro dominio de lo que ha sido nuestro azaroso devenir histórico, aquí no encontramos ni banalidades superfluas,  ni ausencia de mensajes orientadores y didácticos.
El Dr. Medardo Mora, rector de la Uleam, hizo la presentación del libro de Tonny González.
Lo antes expuesto me permite sostener que “Fragmentos de Nuestra Historia”  no es un libro más de  los muchos que se han escrito  y escriben sobre la historia del Ecuador, es un texto  que recoge con prolija precisión y de forma documentada, hechos y personas  que han construido y hecho  Historia en nuestro país, es un libro que extracta  y resume con criterios objetivos, justos, sin interpretaciones subjetivas, sin elucubraciones y  falsas hipótesis,  cómo nacimos como República, quiénes y qué acontecimientos han contribuido y han ido edificando  nuestra existencia como Nación y Estado,  por ello nos felicitamos como Universidad  de auspiciar esta edición y  publicación en la que existe investigación, originalidad, en la que hay un aporte científico para que tengamos más amor y entrega ciudadana en la identificación con una alma nacional,  tengo la absoluta certeza que su lectura atrapará como me atrapó a mi,  a quienes lo lean, por ello afirmo que resulta placentero saber que desde nuestra Universidad se entregue a la juventud de Manabí, del país, de América Latina y el Caribe,  un documento  escrito con palabras de fácil comprensión, pero al mismo tiempo utilizadas con el mayor rigor de  una buena redacción, contribuyendo a esclarecer no solo episodios sino hacernos notar que tenemos razones para sentirnos ufanados de lo que hemos sido, de lo que somos, que existe un pasado  que nos estimula a sentir la grandeza de espíritu de quienes con patriotismo que no reconoció fronteras,  han escrito páginas de honor, de hidalguía, de rebeldía, para engrandecer  el orgullo de ser ecuatorianos o ecuatorianas.

Celebro el apego a la realidad con el que se van describiendo episodios olvidados, como se van situando  en el sitial que les corresponde a nombres archivados en el anonimato  por seudos historiadores, que se limitan en la mayoría de los casos a repetir lo que fue fruto de anteriores publicaciones, sin verificar contenidos, sin un examen analítico de causas  y efectos de lo que se dice o comenta, Tony González nos hace conocer de la contribución a nuestra independencia como país soberano,  con juicios de valor adecuados, lo que significó  para nuestro país, lo que él denomina como  la “otra Manuelita”, Manuela Mandroño, joven atractiva que ocupó un tiempo el corazón del Libertador Bolívar,  es la que lo motiva  y lo conduce en palabras del autor, a impulsar su lucha y entrega en la gran Batalla de Junín, igualmente rescata el apoyo que  entregó a las causas de la independencia,  Rosa Zárate, que pagó  con su vida su arrojo por luchar por la libertad nacional,  muriendo ejecutada en Tumaco  en Julio de 1813, celebra y describe en detalles la acción valiente de Josefina Barba  que corriendo toda clase de riesgos,  contribuyó con su actitud al triunfo de la victoria del denominado “Camino Real”,  que es el que posibilita un día de Octubre de 1820, que al mes siguiente un 10 de  Noviembre de 1820, ingresen  las fuerzas independistas triunfales  en Guaranda,  gesta que se constituye en  otro influyente eslabón al logro de la  independencia  definitiva de nuestro país,  así desfilan en la narración del libro, la acción de las hermanas Garaycoa, de su madre Eufemia y sus hijas Ana, Patricia, Joaquína y Manuela, Ana esposa del prócer José de Villamil, Manuela madre de Abdón Calderón, héroe del Pichincha,  todas ellas baluartes en la conspiración por que nuestro Ecuador sea territorio libre del yugo colonizador.

El  autor  con su inclaudicable pensamiento crítico quiere resaltar y de hecho lo hace,  el valor de las mujeres, por eso nos hace notar  con sutil talento,  aquel machismo subyacente en nuestra historia  que  relieva la historia escrita por los hombres, excluyendo o minimizando el rol de la mujer,  cuya contribución a las más altas aspiraciones de la patria nos enaltecen,  como el rol tenido por la renombrada Manuela Sáenz, amante del Libertador, pero sobre todo una mujer  que compartía con total entrega  y absoluta convicción los ideales de Bolívar y  su lucha sin descanso por las causas de la libertad y la independencia, por eso fue algo más que una compañera sentimental, que satisfacía el líbido del Libertador,  fue la compañera ideal para que se  abrazaran juntos en la más sublime entrega para legarnos nuestra independencia  y sentir la suprema satisfacción de terminar con la ignominia  de ser  vasallos de conquistadores de escaso valor  como seres humanos.

El libro Fracciones de nuestra historia.
Cómo dejar de valorar en este libro en el que existe creatividad, metodología y una importantísima contribución para revivir pasajes de nuestra historia, recordándonos los afanes del Mariscal Sucre  por favorecer la educación pública como  el principal soporte del desarrollo de un pueblo, el  inmenso legado dejado a los anhelos de la revolución liberal y  de una educación bien entendida, por el montecristense Don Aníbal San Andrés Robledo, de quien otro  excelso educador como Don  Raymundo Aveiga de Chone dice “él es luz, verdad y razón”, el justo sitial  que le asigna  al promotor de la Universidad de Guayaquil, el ilustre  patricio, Don Pedro Carbo, que dio su encendido apoyo a la revolución alfarista como ideólogo puro de las ideas liberales, de su impugnación al Concordato celebrado por  García Moreno con el Vaticano, su basta cultura  lo llevó a crear la biblioteca municipal de  Guayaquil. En la detallada y minuciosa penetración en los anales de nuestro verdadero pasado, que hace el Ing. Tony González, lo  lleva a poner de relieve el trabajo de ese campesino chonero Anacleto Zambrano, que machete y garabato  en mano, es el que abre la primera trocha para comunicar Manabí y Pichincha, es en cabal homenaje a la verdad histórica el que abrió el trillo  o sendero para unir Chone con Quito,  señalando la ruta que después transitarían los celebrados raidistas oriundos de Chone,  Carlos Alberto Aray, César  Artemio Aray, Juan de Dios Zambrano, Emilio Hidalgo y Plutarco Moreira, conduciéndonos con esta bien relatada y concebida circunstancia a familiarizarnos con la historia  no escrita del Manabí  profundo.

En una bien lograda síntesis que realiza el autor de lo que es nuestra historia moderna, precolonial y contemporánea, sitúa en su verdadero rol  y dimensión  a quienes han entregado su incuantificable aporte para  ser lo que somos, por eso magnífica a Bolívar, el inmenso Libertador, destaca a Sucre que no solo significa para el Ecuador  el gran estratega  militar que  consolidó nuestra independencia el 24 de Mayo de 1822, sino que se constituye también en un precursor y defensor de la libertad  de expresión con la publicación del periódico “El  Monitor Quiteño”, José Joaquín de Olmedo  y Maruri, primer Vicepresidente del Ecuador, poeta, maestro, jurista, repúblico y revolucionario, que es quien  encabeza la proclama de la independencia  de Guayaquil del 9 de Octubre de 1820, y quien con su gesto  sereno y patriótico, sin ser inconsecuente  con  el movimiento autonomista  de Guayaquil, ciudad de la  cual  fue su Alcalde y  autor del Himno al 9 de Octubre, colabora con Bolívar para evitar que Guayaquil radicalizara su posición y mantuviera la tesis de ser independiente o  de anexarse al Virreinato de Lima, en ese recuento histórico no se olvida de la obra Urbina para terminar con la esclavitud en el Ecuador, pone énfasis  y en letras mayúsculas el firme e inclaudicable combate de Montalvo contra  la tiranía y corrupción, contra el despotismo y el fanatismo religioso, remarcando que por su aporte idealista a las mejores causas de la patria,  merece ser considerado en la categoría de educador y maestro del pueblo ecuatoriano,  reconociendo que el Presidente Alfredo Baquerizo Moreno no estuvo equivocado cuando el  29 de Mayo de 1920  decreta que el 13 de Abril sea día  del Maestro ecuatoriano en homenaje al día del natalicio  de Montalvo  el 13 de Abril de 1832,  estas referencias son algunas de las pinceladas expresadas por el autor en el libro, que tiene la virtud  de haber sido escrito sin eufemismos y léxico rebuscado,  para viabilizar la cabal comprensión de quienes desean enterarse y entender  lo que ha sido  el devenir histórico del Ecuador.

En este apropiado compendio de lo que han sido  las dificultades vividas por el Ecuador como país, no se escapan en el análisis  todos los entretelones y dolor que  han significado nuestras diferencias limítrofes con el Perú, país que castigado por sus derrotas  en las batallas de Junín y la llamada guerra del Pacífico, en la que pierde territorios con Chile, lo impulsan militarmente  a mantener  con permanente agresividad sus afanes de apropiarse de  nuestra heredad territorial, defendida  dignamente por la decidida actitud de  Alfaro y su Canciller José Peralta, que hacen que el Perú abandone en 1910 una nueva amenaza  de invasión militar, sin embargo los países mediadores que se demostraron más amigos del Perú, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile, imponen la llamada línea  Aranha,  en alusión al nombre del Canciller brasileño Oswaldo Aranha, quien había tejido los hilos de la diplomacia  que terminaron imponiendo  los hitos para que se suscribiera el Protocolo de Río de Janeiro de 1942, con lo cual el Ecuador perdió su acceso  directo al río Amazonas y constituye el antecedente definitivo para el acuerdo de paz que firmó posteriormente el ex -Presidente Mahuad.

Miembros de la mesa principal muy atentos a las palabras del Dr. Medardo Mora.
En el análisis de la vida transitada por el Ecuador,  el autor no deja de analizar el rol de Rumiñahui en la defensa de nuestra herencia territorial, los roles que tuvieron en su momento  personajes latinoamericanos en su  lucha por la justicia y la libertad, como el  denominado Apóstol de la Libertad, el cubano José Martí,  abatido a sus 42 años por las fuerzas realistas  de España, del mítico “Che” Guevara, defendiendo los sueños del hombre latinoamericano,   luchando contra todo vestigio imperialista y contra quienes  han reprimido y empobrecido a nuestros pueblos, la acertada  referencia que hace del poeta, periodista y maestro peruano,  José Carlos Mariategui, vida enaltecida por la  consecuencia que tuvo entre sus pensamientos y su accionar, a quien el  autor lo sugiere como una especie de “Amauta” en homenaje a la acreditada revista que en el campo cultural publicó, así como por el significado de esa palabra en la lengua quechua perteneciente a los indígenas peruanos, con la cual se refiere a la persona sabia, al maestro, el educador, a la persona respetable.  También  incorpora a su texto el significado histórico que tiene Punta Palmar, cerca de Pedernales, identificado por la misión geodésica francesa en 1736  como el punto donde se sitúa la línea ecuatorial,  aquí no se puede soslayar que  nuestra Universidad colaboró con el  busto erigido a Pedro Vicente Maldonado, sabio riobambeño, colocado a la entrada del puerto de Manta, pues esta misión visitó nuestra ciudad para estudiar y visibilizar donde se encontraba el verdadero sitio de la línea divisoria del planeta tierra.

Tonny González nos formula una invitación pertinente para recuperar la riqueza histórica de Manabí, merece se lo haga, de nuestra parte como institución estamos listos a colaborar en el puesto y rol que se nos asigne.  Debo terminar y confieso sinceramente que me formé en el colegio estudiando en el libro  de Historia del Prof. Oscar Efrén Reyes,  me emocioné y me sentí más ecuatoriano leyendo ese hermoso  recuento de  nuestra vida  como país, escrito por el gran Benjamín Carrión  “El Cuento de la Patria”,  no exagero hoy cuando la madurez de mi existencia vital me vuelve más  sereno y analítico, que me he sentido feliz leyendo un texto que recoge con enorme fidelidad, exhaustiva investigación muy bien  documentada, sólidos  aportes  a la historia fidedigna del Ecuador, por eso  solo me resta felicitar muy sincera y sentidamente al Ing. Tony González Palacios, que se muestra y demuestra en su obra como un definido demócrata. Decirle que libros como este prestigian a nuestra Universidad, robustecen a la Academia ecuatoriana,  al  evidenciar tangiblemente que en sus claustros existe intelecto y catedráticos  que contribuyen con sus conocimientos a orientar el rumbo futuro del país.