martes, 23 de octubre de 2012

Medardo Mora Solórzano y nuestra patria



Por: Marco Antonio Rodríguez



Una circunstancia superior a mi voluntad me impide estar esta tarde en la presentación del libro de Medardo Mora Solórzano, ecuatoriano ilustre con quien guardo profunda e irrevocable amistad. He pedido a mi hija Paulina —depositaria y editora de lo que escribo— que me represente en acto de tanta trascendencia. 


¿Qué admirar más en este varón excepcional? ¿Su lúcido talento creador, su verticalismo humano, su itinerario existencial sin mácula alguna, sus invaluables diligencias a favor de la patria, su universidad —sin duda una de las de más vigorosas en Ecuador—, o su entrañable arcilla humana…? ¡Qué ardua y acaso imposible tarea! Pero quizás sea su más noble y empinado valor, aquel que congrega a todos los demás, el que mejor diseña su cimera figura, me refiero al hecho de que Medardo es un militante de la dignidad humana. Sobrio, austero, diáfano, auténtico, desde su modestia innata y proverbial, Medardo jamás ha bajado la cerviz ante ningún poder. Pero la cuestión de ser dignos en la vida no es asunto de proclamarse tales, se trata de una opción de vida, quizás la más ardua, la menos favorecida. Sí, Medardo rezuma dignidad, está tramado por esa levadura tan escasa en todos los tiempos de la historia humana. En todo lo que ha hecho Medardo: maestro de juventudes, pensador, escritor, político… alumbra perpetua, empecinadamente este esquivo valor. 
Paulina Rodríguez, en representación de su padre Marco Antonio, leyó la presentación del libro Un ensayo de Patria, de Medardo Mora Solórzano.


Y mediante mi palabra pensada, sentida y vivida, permítanme ponderar los altos merecimientos de este ecuatoriano grande, al punto de que desde hace años me he preguntado por qué Medardo no ha sido postulado a la presidencia de la República. ¡Cómo hubiera honrado ese espacio viciado —con las escasas excepciones de rigor— de falacias y engaños, de soberbias y corruptelas! Hombre íntegro, Medardo no miente ni finge, no puede, quizás por eso no haya sido parte de su espléndida ruta de vida el haber servido a su patria desde tan altas funciones.


Nos hemos alejado del sentido primigenio que siempre tuvo el concepto de patria, pues esta no significa otra cosa que “la tierra de los padres”. Pero en Medardo no se dio este alejamiento. Cómo la ama y recoge de sus entrañas sus mejores lecciones. Allí yacen nuestros ancestros, en ella están enterradas las raíces de la familia, de una estirpe, de una nación, la patria es el lugar de todos, la Casa Grande, y en ella ha habitado siempre Medardo, cuidándola como a su propia morada. El sentido de solidaridad y compromiso con esa Casa Grande que significa el Ecuador ha ido perdiendo vigencia en las nuevas generaciones, incluidas, por cierto, en las que nos gobiernan. Cada día somos testigos del desastre moral que agobia al país, una situación que nos torna pesimistas frente al futuro. En ellos mucho tienen que ver los grupos dominantes, los partidos y movimientos políticos, los líderes de nuestra sociedad. Y es en este entramado duro y doliente donde se encumbra la figura de Medardo Mora Solórzano. Es cuestión de ingresar a los predios universitarios de la institución que orienta Medardo. Constatar su histórico trabajo. Admirar esa suerte de panal de hombres y mujeres que laboran sin tregua en beneficio de la patria. Es cuestión de leer y reflexionar sobre los diversos temas tratados por Medardo en su ensayo profundo y desafiante que constituye su libro Un ensayo de patria. ¡Gracias Medardo, por tus infatigables lecciones de patria!


Alcalde, legislador, miembro de la Primera Comisión Nacional Anticorrupción —sin duda la única que ha dejado huella en nuestra historia reciente—, presidente del Conuep y más tarde del Conesup, fundador de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, autor de brillantes ensayos en cuyas páginas refulge su impronta de pensador y hombre de acción, Doctor Honoris Causa por varias universidades nacionales y extranjeras, Medardo es un sembrador nato de luz. Por donde ha pasado, la luz orienta y guía. Un ensayo de patria es un libro buido de inteligencia y abundancia de saberes, su lectura reverdece la fe en nuestra patria, pero, por sobre todo, en la especie humana. El estilo es el hombre mismo, dijo el científico francés Buffon. El estilo de Medardo es, por sobre todas las cosas, luminoso. En él se unimisman inteligencia y espíritu de un ser único que es parte de lo mejor de la historia ecuatoriana.
Estudiantes de la PUCE asistieron a la presentación del libro Un ensayo de Patria, desarrollada en la 45 Feria Nacional del Libro PUCE 2012, en Quito.


Texto leído el jueves 18 de octubre luego de la presentación del libro Un ensayo de patria, realizado en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en Quito, en el marco de la 45ta Feria Nacional del libro PUCE 2012, en Quito.

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