martes, 5 de noviembre de 2013

PRESENTACIÓN NOVELAS DE GINO MARTINI



                                            La Editorial Mar Abierto en la universidad ecuatoriana
Ubaldo Gil
 La Casa Editorial Mar Abierto fundada en enero del 2000 es hoy una realidad para las culturas y la universidad ecuatoriana, la única editorial universitaria de Manabí y de la Costa ecuatoriana, y de las contadas dentro de todo el país. Hoy tenemos un catálogo promedio de 150 libros, que ha ido cubriendo todas las áreas del conocimiento y abierto colecciones de Historia, Medicina, Comunicación, Filosofía, Educación, Comercio Exterior, Literatura, Política, Derecho, Folklore, Investigación, incluso tenemos la Serie Vicerrectorado Académico y hemos proyectado tres nuevas marcas Alma Máter, dedicada a temas exclusivos de Educación Superiora; la marca TintAcida, dedicada a temas alternativos y coyunturales, pero sobre todo abierto para adolescentes y jóvenes que empiezan a fraguarse en el mundo de la escritura y la Academia y también tenemos la marca Juan Marinero dedicada a literatura infantil. Nuestro sello ahora empieza a exportar su proceso técnico y de conocimiento dentro y fuera del país, lo cual empezó cuando la Real Academia de la Lengua Española, escogió veinte libros de nuestro sello para el Proyecto Corpus para el Español del Siglo XXI, lo cual significa que veinte de nuestros libros fueron considerados como un aporte al desarrollo y evolución del español de este siglo.

 Todo esto no hubiera sido posible sin el apoyo incondicional y la visión universitaria de nuestro rector Medardo Mora Solórzano, acompañado y comprendido por Leonardo Moreira con quien desde la adolescencia estamos en la gestación, fomento y desarrollo de la cultura, la creación literaria y periodística, y los procesos universitarios. Hace aproximadamente treinta y cinco años veníamos al Festival de la Flor de Septiembre de Portoviejo, donde nos inspiramos para crear el grupo de teatro “La Trinchera” junto al profesor y maestro Gonzalo Bolívar Andrade Arévalo, quien nos inyectó principios ideológicos que hasta ahora no hemos perdido, para entonces Manta era una caleta de pescadores y todo el quehacer cultural estaba en la capital manabita. Veníamos a formarnos con la amalgama de propuestas que se fraguaban aquí o que venían de otras partes del país o el mundo. En esos años también empezó a gestarse nuestra universidad  Laica Eloy Alfaro de Manabí que pronto cumple veintiocho años. Manta y especialmente la ULEAM, tuvieron también en el inicio el aporte de la gestión cultural de Horacio Hidrovo Peñaherrera, poeta y narrador manabita, aunque para mi generación fue determinante en nuestra vida la presencia del maestro Bolívar Andrade y el escritor Miguel Donoso Pareja. Y es por eso, por gratitud cultural y humana que como Editorial Mar Abierto, hicimos la gestión para financiar, promocionar dentro y fuera del país, publicar y pagar Derecho de Autor a Horacio Hidrovo Peñaherrera, Fernando Macías Pinargote, Tatiana Hidrovo y ahora Gino Martini Robles, con estas dos novelas históricas que son un monumento vivo a la memoria de Eloy Alfaro Delgado en su tiempo. Son la certeza que los ecuatorianos, pero especialmente los manabitas tenemos todavía que aprender mucho de la gesta heroica de Eloy Alfaro Delgado porque apenas nos hemos quedado con la piel de los acontecimientos y no hemos desentrañado, y por tanto vivido, el sacrificio y heroísmo diario y de años del mártir y liberal radical de cepa, a quien muchos pretenden hoy convertirlo en un socialista despojándolo de su esencia de revolucionario auténtico y no de escritorio, pero sobre todo un hombre que entendió con arte, técnica y ciencia, lo que es la democracia y la libertad de expresión y tuvo claridad en la unidad nacional y en el destino común de la patria.
Aparecen de izquierda a derecha Alfredo Cedeño, escritor y crítico literario; Leonardo Moreira, vicerrector de la Uleam; Gino Martini (autor de las novelas); Medardo Mora, rector de la Uleam; y Ubaldo Gil, director de Mar Abierto.
   Fieles, conscientes, depositarios del legado del liberal Eloy Alfaro Delgado, nuestra institución  no pierde su norte y sus principios en el ámbito en el que ejerce su misión y  su visión universitaria, como nuestro Patrono sabemos que a la gloria se llega perdiendo muchas batallas o en el mejor de los casos afirmando una identidad de historia, tradición y culturas. Somos una universidad, no somos la sucursal de un partido político, ni estamos al vaivén de los intereses o coyunturas de un gobierno de turno, respondemos a la constitución y sus leyes, nos adherimos al  Plan Nacional de Desarrollo y la concepción del Buen Vivir, pero también pedimos que se respete y reconozca todo el trabajo cultural, académico y creativo que hemos hechos durante nuestra trayectoria. No pueden reducirnos a evaluaciones tecnócratas, hechas exclusivamente para evidenciar lo que no tenemos y desconocer todo lo bueno, muy bueno y excelente que hemos realizado, mucho de lo cual ha sido reconocido por la opinión pública de altos intelectuales y escritores desde hace más de diez años.  Tampoco escodemos nuestros errores administrativos y académicos.

  Nuestra universidad estuvo en el sistema Latindex con su revista libro Cyberlfaro, texto académico, investigativo y creativo desde el 2 007, mucho antes que la mayoría de la universidades ecuatorianas.  Recién cuando formamos la Red de Editoriales Universitarias de Ecuador en el 2 010, otras universidades empezaron a tomar conciencia de lo que es una editorial universitaria y lo que son las revistas indexadas, pero su experiencia no pasa de tres o cuatro años, y lastimosamente por inconvenientes administrativos no publicamos en el 2 012 (justo  el año que toman de referencia para las evaluación) y salimos del sistema de Latindex, lo cual no significa que no tengamos trayectoria y evidencias de sobra. Pero el consejo de Educación Superior, el Ceaases y la Senescyt solo quieren ver y medir y evaluar una parte del conjunto y no la experiencia y los logros que nos acreditan en la opinión pública calificada de académicos y escritores.

 Con infraestructura descomunal, con poder político y económico envidiable tampoco se hacen procesos eficientes y de calidad, o se progresa y evoluciona en la gestión porque hay que tener la paciencia del educador para formar equipos, evitar el interés político y privilegiar los objetivos de Estado: diseñar, organizar, elaborar y ejecutar planes estratégicos, la prueba de ello es el Ministerio de Cultura, que hasta la fecha con tantos recursos no logra concretar proyectos sobre el libro y la lectura, programas culturales de mediano y largo plazo, no tiene la menor idea de lo que es una feria de libros en el contexto internacional, adonde deben ir catálogos y autores-marcas de las mejores editoriales públicas y privadas del país, para poder cambiar la matriz productiva por lo menos en la industria cultural y se exporten los mejores talentos del arte, la cultura y la Academia, pero además que haya políticas editoriales consistentes para introducir en otros mercados nuestros productos artísticos y nuestros libros. Esto demanda no solo haber creado un ministerio, demanda talento humano, experiencia, haber desarrollado editoriales y articulación de un pensamiento estratégico que permita por fases ir penetrando en las grandes ligas editoriales de Iberoamérica con traducciones y coediciones.

Un instante del evento organizado en el Museo de Portoviejo y Archivo Histórico el miércoles 30 de octubre del 2013.
La Editorial Mar Abierto siguió el modelo de empresas japonesas, que de modo general creen que estas deben crearse, formarse y educarse en un promedio de dieciocho años, lo mismo que una persona. Al contrario de las tendencias criollas donde queremos formar empresas y a los dos años volverlas rentables, lo cual solo se logra en la política o con acciones no necesariamente legales y éticas. En el antiguo CONUEP hasta el CONESUP ( Consejo nacional de Educación Superior) se contemplaba la creación de empresas destinadas a la producción de bienes y servicios educativos y académicos, y basados en esas licencias de la legislación universitaria formamos la Editorial Mar Abierto que hasta la fecha sigue siendo una organización de hecho y no de Derecho, porque tenemos movimientos propios de la empresa privada, y con la actual legislación universitaria seremos una Empresa Pública, con lo cual anhelamos crear todas las condiciones necesarias para que este proyecto editorial sea sustentable, ya que por lo regular proyectos de esta naturaleza son coartados por quienes no comprenden o viven los principios y fines universitarios.

La publicación de los libros de Gino Martini Robles, sus dos novelas El Códice, y Alfaro y Plaza (Pasión y Traición) tiene el ejemplo de lo que es el trabajo editorial, el autor publicó la primera obra hace 5 años, pero pasó inadvertida ante la opinión regional y nacional, por lo menos en los grandes medios o medios académicos, cuando nos decidimos editar sus libros tuvo un apoyo de todo tipo, desde el financiamiento, pagos de Derecho de Autor, promoción nacional e internacional, y presencia en las grandes ferias internacionales.  Hacer todo esto demanda un equipo y una gestión a tiempo completo. Esa es la labor de toda editorial y esa la labor que está haciendo la Editorial Mar Abierto con autores manabitas, nacionales y algunos extranjeros, porque estamos en procesos de traducción y coedición. En el caso del autor Martini Robles, aspiramos que sus novelas se conviertan en libros de textos en colegios y universidades, que su lectura sea masiva, y en esa gestión estamos. Lo más cercano es que el próximo año sacaremos 25 000 ejemplares de la novela El Códice del general, que circulará con El Telégrafo a razón de dos dólares y una parte se lo socializará en las universidades manabitas, de acuerdo a las alianzas que realicemos. Entonces el autor no es más que un elemento de la larga cadena de los procesos editoriales y dependerá de su capacidad para dejarse dirigir, el que llegue a la  trascendencia y la gloria. Claro que también hay la alternativa de la autoedición y gestión de producción, impresión, promoción, etc. pero esa ya es otra aventura que cada uno puede elegir en una sociedad democrática.

  Hace pocos días de parte de la Senescyt sabemos que los libros literarios en todos sus géneros sirven para la evaluación y acreditación, siempre que pasen por procesos de una Casa Editorial, consejos editoriales y normativas internacionales, y que hay que tener cuidado con las monografías, las tesis, manuales, informes, porque un libro es otra cosa, tiene otros componentes. Y demanda más trabajo académico y creativo. Los órganos de control de la Educación Superior describen lo que es una casa editorial y su importancia, lo hacen, nos felicitan a través de múltiples oficios, pero nada de eso nos sirve o lo utilizan a la hora de la evaluación y acreditación, por ello tenemos conciencia que estamos en el camino correcto, porque actuamos como académicos y no como políticos y que nuestro modelo de gestión organizacional que lleva  trece años, en cinco años más podrá dar grandes frutos de rentabilidad académica, social y económica. Y para ello hay que prepararse ante nuevos desafíos.

 Esta es la única realidad que conocemos y estamos transformando desde nuestra universidad para beneficio ecuatoriano. Ya Carlos Julio Arosemena en los años 70 del siglo anterior hablaba con ironía de la necesidad de un tener un planificador de los planificadores,  porque ciertamente no podemos perder el presente por estar ilusionados con universidades que pueden ser extraordinarias vistas en maquetas y explicadas en “power poind” pero que están lejos, muy lejos de nuestro accionar y de los recursos y oportunidades con los que contamos desde nuestras fundaciones y vida institucional. Cuando las cosas se las hace desde arriba nunca funcionan bien y ocurren inesperados como lo del Yasuní. Esto sin que desconozcamos que todo sistema tiene sus vacíos y fisuras horrendas que hay que sanar y corregir de un modo constante. Por ello, con estas obras de Gino Martini Robles dejamos constancia y evidencia que hacemos un trabajo cultural, de historia, académico, de marketing, literario,  de comercio exterior, que beneficia a los ecuatorianos y de modo singular a los manabitas, ya que nos hace replantear la vida, obra y el tiempo de Eloy Alfaro Delgado, a quien no conocemos en profundidad y por tanto su proyecto de país para los manabitas sigue siendo un desafío.
Ubaldo Gil cuando intervino en el acto de presentación de los libros de Gino Martini, en Portoviejo.
  Portoviejo, Archivo Histórico, 30 de octubre del 2013.  

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