miércoles, 28 de mayo de 2014

Presentación de El príncipe de los canallas


El viernes 30 de mayo, desde las 18h00, se desarrollará la presentación del libro “El príncipe de los canallas”, del autor Pedro Gil.

El evento será en la sala de conciertos Horacio Hidrovo Peñaherrera del departamento de Cultura de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, en Manta.


El libro, que ha generado ya varias lecturas de críticos y escritores, presenta una amalgama de historias donde los personajes, canallas que hacen de las suyas, pululan en un Manta de escenarios violentos.


Este nuevo libro de Pedro Gil fue editado por el Departamento de Edición y Publicación Universitaria con su sello Mar Abierto.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Editorial Mar Abierto nos trae las obras selectas de Medardo Mora Solórzano

Más de 350 páginas formarán parte de lo que será el libro Filosofía, ensayos, cultura, educación y política - Obras selectas – de Medardo Mora Solórzano.
Esta obra que está siendo impresa por Editogran S.A., comprenderá una selección de los libros Eloy Alfaro un líder del ayer y un ejemplo del mañana; La educación única vía hacia la igualdad; Ensayo de Patria: anhelos y realidades nacionales y Vistazos al Manabí profundo.

En una de las últimas presentaciones de editorial Mar Abierto en Quito, el escritor y crítico literario  Marco Antonio Rodríguez manifestó sobre Medardo Mora que: es un sembrador nato de luz. Por donde ha pasado, su luz orienta y guía. Un ensayo de patria es un libro buido de inteligencia y abundancia de saberes, su lectura reverdece la fe en nuestra patria, pero, por sobre todo, en la especie humana. (…) El estilo de Medardo es, por sobre todas las cosas, luminoso. En él se unimisman inteligencia y espíritu de un ser único que es parte de lo mejor de la historia ecuatoriana.

A continuación presentamos un fragmento de uno de sus libros:

Manabí y su gastronomía
El manabita de tradición siempre fue de buen vivir, elemento fundamental de ese buen vivir es disfrutar de una buena comida, bien sazonada. Los filósofos griegos no estuvieron equivocados cuando sostuvieron que el primero de los placeres humanos es el saber comer, no como expresión de glotonería sino de buen gusto. Los hogares manabitas no sólo  aprendieron sino que privilegiaron preparar una buena comida, su gastronomía es muy variada y de un sabor que satisface al buen paladar; los platos de la mesa de la familia manabita gozaron de una cuidadosa cocción, el horno de madera rellenado de ceniza con comales u ollas de barro incrustados, usando carbón o leña para la combustión, fue una constante en el cuarto de cocina de las casas de campo que es desde donde se engendra el “Manabí Profundo”.

Manabí es un emporio en cuanto a menú u ofertas de especialidades culinarias; si tuviéramos que establecer cuáles son los principales ingredientes que se utilizaron en su cocina, sin duda son el plátano y el maní los más utilizados, y con ellos se preparan los más diversos, deliciosos y apetecibles bocados; como el caso del maní quebrado o la salprieta, esta última preparada con maní y una menor dosis de maíz molido; estos bocados no faltan en la mesa de los manabitas, ambos platillos se los acompaña con plátano, que se los saborea con un buen café pasado que surge de una rica esencia; otro plato muy típico es el “viche”, es una sopa que tiene como principal insumo al maní, que se lo adereza con cualquier marisco: langosta, guariche o cangrejo, camarón de río o de mar, pescado de diversas especies, a ellos se agregan otros ingredientes propios de la región , yuca, camote, bolas de plátano verde, choclo, maduro (a unos les gusta agregar arroz blanco); otro bocado muy típico son las empanadas de plátano que se las rellena con queso, carne molida o   mariscos como el camarón y el guariche. El maní es tan utilizado que se lo usa incluso en ciertos cantones para agregarlo a un ceviche. También son muy propios de la región los llamados “bollos” preparados con plátano y maní a los que se le acompaña normalmente carne de chancho; igualmente la cazuela o torta de maní es un plato a base de plátano, maní y algún tipo de pescado; también son muy sabrosas las torrejas de plátano. No puede dejar de mencionarse las “bolas” preparadas con plátano quebrado saborizados con chicharrón, maní o queso; si a estas bolas se les “unta” (junta) en la parte externa manteca de chancho, les hace aumentar la exquisitez de las mismas.

A base de plátano y maní se preparan los “corviches”, que son muy apetecibles para acompañar un buen café; el tamal manabita lleva maíz y maní, al igual que el “greñoso” que se lo prepara en la zona Sur de la provincia; del plátano también se elabora el caldo de bolas que se las rellena con queso manabita. Al campesino manabita no le falta en su “pandao” o “tonga” (el almuerzo que lleva a sus faenas de trabajo envuelta en hojas de plátano para conservar el calor y sabor), una especie de seco de gallina preparado con arroz, algo de maní y una presa de estas aves criadas domésticamente; en el desayuno en cambio no le falta el plátano y una porción del café manabita, cuya principal característica es el ser filtrado o colado con objetos fabricados para este fin.

Otro producto muy propio de la región que se utiliza en la comida manabita es la yuca o el almidón; que es un derivado de la yuca con la que se preparan los afamados panes de yuca o almidón, este tubérculo también se lo utiliza para preparar la deliciosa torta de yuca cuya saborización con raspadura es única, siendo la yuca también un insumo indispensable para un buen caldo de gallina criolla, lo cual le confiere tipicidad al caldo de gallina que se prepara en Manabí al que se le agrega arroz blanco y si es con “cocolón” mucho mejor, que es otro plato típico de la provincia.

Merece, igualmente, ser mencionado como un bocadillo muy apetecible “el pastelillo”, que se lo rellena con carne de pollo preparada de forma similar al condumio navideño, que es el acompañante indispensable del pavo en Noche Buena, que también se lo cría en el campo manabita.

Manabí, lo hemos dicho, es una región cuyas principales actividades han sido  históricamente la agropecuaria y la pesca, esta última de gran gravitación en la economía del país de nuestros días. Esa realidad explica la gran variedad de platos que se preparan a base de mariscos, se pesca toda clase de pescados (dorado, picudo, cherna, albacora, pargo, murico, mero, robalo, pez espada, lenguado, corvina, caritas, sardinas, pinchaguas, etc.); mariscos como el camarón, concha, guariche o cangrejo, langosta, calamar, pulpo, caracoles de mar, etc., todos los cuales forman parte de la dieta de los manabitas. Existen ciertos mariscos muy propios de la región, como el caso del “chame”, que es un pescado de carne muy blanca originario del valle del río Carrizal, específicamente del sitio “La Sabana” o “La Segua” (actualmente convertido en humedal y zona protegida); se cría en el fango (lodazal), y se lo prepara de distintas formas, pero el más clásico es frito con apanadura de almidón. Igualmente es muy peculiar de Manabí, sobre todo en sitios   aledaños a los ríos Carrizal y Chone, el camarón de río, los más grandes llamados  cacaños” son verdaderas langostas por el tamaño y sus extremidades inmensas que tienen; existen aunque en franca extinción pescados propios de sus ríos, como el guanchiche, la lisa, el barbudo, etc., que los consumen los campesinos que habitan cerca de los mismos. Deben destacarse también como mariscos especiales de Manabí: el cangrejo azul, en la zona Norte (Pedernales y Cojimíes); el spondilus, que se lo encuentra específicamente en la zona de Salango, muy cerca de Puerto López; donde también se pueden encontrar los percebes, uno de los mariscos más apetecidos y cotizados en España.

Si Manabí ha sido y sigue siendo la provincia de mayor población ganadera, es obvio que los productos derivados de la leche sean de acentuada presencia en la gastronomía manabita, destacándose el queso manabita, que fue, junto al sombrero de paja toquilla, los dos productos pioneros en las exportaciones ecuatorianas; el queso tiene varios estados de preparación, más consistente utilizando mayor cantidad de sal gruesa para una mayor duración, más tierno con sal más granulada, la cuajada que se la prepara con sal refinada, esta última tiene una contextura bastante blanda. Con la cuajada se prepara otra de las delicias más peculiares de Manabí, el suero blanco, una especie de sopa de leche que se la sirve con plátano verde o maduro, según la preferencia del comensal. También con la cuajada se prepara un postre acaramelado que solo es posible concebirlo por el ingenio de aquellos manabitas de cepa; igualmente de la leche se extrae la mantequilla “blanca” que adquiere un singular sabor envasándola en canutos (pedazos de caña guadua verde). De los lácteos se elaboran deliciosos postres como la espumilla, que tiene un sabor único que se la prepara con leche y huevo de gallina criolla; con iguales ingredientes, pero con distinto tiempo en el hervor de la leche, se prepara la caspiroleta, los flanes de varios sabores, entre ellos uno muy especial: el flan de café, el manjar (dulce de leche) que es la base para varios bocados como los famosos limones rellenos de Rocafuerte, el pan de dulce relleno de manjar, la natilla que se la prepara poniéndole un poco de maicena; de la leche se elaboran los alfajores, helados de leche de vaca y una bebida también muy típica de la región que es el rompope, que se lo prepara con leche y huevo de gallina criolla, al que se le agrega un poco de aguardiente; pues debe recordarse que Manabí, en épocas pasadas tuvo varias destilerías que producían el más puro aguardiente o el guarapo que es un aguardiente más crudo, mas fermentado, al que todavía no se lo ha terminado de destilar.

Al hablar de postres o de comida dulce no pueden olvidarse los muy conocidos dulces de Rocafuerte que son preparados con muy buen sabor en varios cantones; debiendo mencionarse los turrones rellenos con maní molido y cubiertos de una cobertura azucarada, los troliches, las cocadas, las galletas de almidón, los suspiros con una pizca de limón o preparados con coco rallado, el bizcochuelo lustrado que se lo baña con clara de huevo batida y azucarada y son una verdadera delicia; en la misma Rocafuerte ciudad de hondas tradiciones todavía se encuentran “los prensados” o “raspados”, preparados a base de hielo raspado y jarabe de diversos sabores, también son muy típicos, las tostadas de chicharrón. Existen otros dulces típicos como el dulce de pechiche, el dulce de grosella (es agridulce de sabor único), el tamarindo cocido, que se lo usa más para preparar un jugo de lo más refrescante y que sirve para limpiar el intestino. Tampoco puede dejar de recordarse la chucula de maduro, el arroz con leche, la colada de plátano y ese chocolate que se lo preparaba de un cacao sin mezcla alguna, ya casi no se lo produce y es difícil encontrarlo; no puede olvidarse ni dejar de mencionarse una bebida muy usada en las fiestas del campo manabita, la chicha de maíz preparada con un poco de esencia de vainilla, es la bebida infaltable en los festejos campesinos.

Si Manabí es dueño de una naturaleza exuberante no puede dejar de mencionarse que aparte de las aves de corral, que forman parte de su comida típica, como la gallina, el pato, la paloma de castilla, el pavo, la gallina guinea, que se las cría en las casas de campo, existen aves silvestres que han sido y siguen siendo la atracción de los cazadores, como el patillo, la maría, las palomas, el venado que no deja de ser otra de las distracciones de los cazadores en Manabí; aparte de aquello, hay zonas donde se cría el chivato (chivo), cuyo hábitat natural son zonas secas aledañas al mar en la zona Sur de Manabí y la Península de Santa Elena.

Su territorio que ha sido y sigue siendo entre árido y montañoso, ha sido especial para el cultivo de frutas, como la sandía, el melón, la badea (se la cultiva en tarimas caseras), el mango, la papaya, el ovo, la piña, naranjas, mandarinas, toronjas, limón, la guanábana, la guayaba, el zapote, la chirimoya, el mamey (hay una especie que se la llama mata serrano), la guaba, son entre otras frutas, muy cultivadas y muy disfrutadas por los manabitas; “la naranjada” preparada con naranjas y un poco de agua e hielo es una muy refrescante bebida, así mismo son muy típicos en Manabí los jugos de badea y guanábana que son de sabor exquisito. Igualmente se producen verduras típicas de las cuales el frejol tierno y el haba verde o seca, se los utiliza para preparar deliciosos complementos de una buena comida, como el caso del caldo de haba o una ensalada de frejol tierno o “jecho”.

Siendo Manabí una provincia de gran producción es lógico que la cría de porcinos sea parte de la vida de hombres de campo, incluyendo a los que se han venido a vivir en la ciudad que siguen criando chanchos, pese a la prohibición expresada por las autoridades. Del cerdo se preparan las morcillas y las longanizas muy apetecidas entre las familias manabitas y se prepara como algo especial el horneado de cabeza de chancho, cuyo principal ingrediente es justamente el maní; también, es tradicional que Manabí utilice la manteca de chancho para frituras, y de las lonjas de manteca se extraen los chicharrones a los que nos referimos anteriormente, que servidos con bolas o plátano asado son simplemente algo para no olvidar y repetirse constantemente. La guanta es una especie de pequeño cerdo silvestre cuya carne es muy deliciosa y todavía es posible encontrarla en El Carmen.
No es exagerado afirmar que cuando un manabita se refiere a su comida, escucharlo expresar: “que se le hace agua la boca”.

El autor.- Medardo Mora Solórzano (Ecuador, 1942) Dr. en Jurisprudencia, Rector fundador de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ex-Alcalde de Manta, ex-presidente del CONUEP y luego CONESUP (Consejo de Universidades y Escuelas Politécnicas). Fue nombrado Doctor Honoris Causa a la Excelencia Educativa 2005 en Punta del Este, Uruguay.
 
Este libro también formará parte de las Obras selectas de Medardo Mora Solórzano, rector de la Uleam.


DE LA SORDERA AL HARAQUIRI Y DEL VOTO BIFRONTE A LA LOCURA


Editorial Mar Abierto trae en poco tiempo el libro OBRAS COMPLETAS –Ensayos- de Miguel Donoso Pareja. Será una publicación, que siendo trabajada y editada cuidadosamente por el equipo de la Editorial, será impresa por la empresa El Telégrafo. Comprenderá un estudio introductorio de su obra, escrito por Paúl Puma y sus libros: Ecuador: identidad o esquizofrenia; Los grandes de la década del treinta; Nuevo realismo ecuatoriano; Novelas breves del Ecuador; La violencia en el Ecuador y una respuesta identitaria. 
Serán alrededor de 650 páginas, que irán ilustradas con varias fotografías. A continuación un fragmento de lo que pronto Editorial Mar Abierto les traerá.

“Dudosa opinión de un minusválido sobre la música nacional”

Un tío mío, Alfredo Pareja Diezcanseco, decía que él era musicalmente sordo por herencia materna, es decir, que tenía “oído Diezcanseco”.
Como yo veía que le gustaba la música y nunca me explicó en qué consistía esa sordera, su afirmación me desconcertaba.
Mucho tiempo después, ya adulto, supe de qué se trataba al comprobar que yo también tenía “oído Diezcanseco”.
¿En qué consiste? No en que no nos guste la música sino en la incapacidad para reconocerla –yo confundo, por ejemplo, “La danza del fuego” con “Capricho español”- y una total ausencia de ritmo, razón por la cual nunca aprendí a bailar.
Esto me hizo creer, cuando niño, que había matado a mi profesor de guitarra. Ante mi nulidad musical, el pobre me decía siempre: “Miguelito, me vas a matar”.
Un buen día –debería decir “un mal día”-, al poco tiempo de iniciar mis clases, no vino más. Había muerto. Yo, que tenía nueve años, me sentí culpable y guardé el secreto, aterrado de que me descubrieran.

A pesar de esta sordera musical –que tal vez me desautorice- debo hablar de nuestra música, que es uno de los tantos factores que deberían identificarnos.
A ojo de buen cubero podría decir que, de acuerdo a nuestra música, somos un pueblo triste. Si y no, porque somos (yo no) un pueblo que baila –y muy bien, especialmente en la Costa- pero no tenemos un ritmo que nos identifique.

Nuestra conducta ratifica, a veces, lo que acabo de decir. En efecto, la música ecuatoriana es de cantina, para emborracharse y llorar, no para una fiesta. Joaquín Gutiérrez, escritor costarricense ya fallecido, me contó que en Quito fue a una fiesta, pero que como era muy aburrida, optó por retirarse. Al día siguiente se encontró con uno que había estado en la reunión y le preguntó hasta qué hora se quedaron y si la habían pasado bien.

-Nos amanecimos- fue la respuesta-. Y la pasamos lindo: toditos lloramos.
No en una fiesta, pero sí en una cantina, los costeños también lloramos con los pasillos y la música indígena, lo que nos llevaría a pensar que lo que nos identifica musicalmente es la tristeza, la queja, incluso el masoquismo, a pesar de que nuestra gente baila –y muy bien, vuelvo a decirlo- con la música de otros.

En realidad, tanto en la Costa –desde hace “añales” y a cualquier nivel social- como en la Sierra –desde menos años atrás, pero también en forma masiva- el ecuatoriano baila. Al pueblo y a la clase media, en ambas regiones, les gusta la música afroamericana, a los aniñados la música gringa, a los dos estratos los ritmos de moda.

Pero no hay música ecuatoriana bailable, salvo la indígena, que se “patalea” monótonamente a nivel popular y de clase media baja en la serranía. En definitiva, el Ecuador es un país sin un ritmo musical que lo identifique y lo aglutine, un país que no ha desarrollado la música popular. Nos hemos estancado en ritmos cada vez menos aceptados por las nuevas generaciones, las que se identifican con los de otras latitudes.
Teniendo población de color, por ejemplo, no existe una forma musical negra actualizada y que nos caracterice. Hemos sido muy poco creativos, casi nada, en esta área de la cultura popular. Eso, sin duda, debilita nuestra identidad global, porque sin música un pueblo se diluye.
Brasil, México, Cuba, todo el Caribe, tienen desde hace muchos años una música popular propia y en evolución constante. Venezuela, Colombia, Perú y Chile tienen lo suyo –bambucos, cumbias, marineras, cuecas-, Argentina el tango.

Nosotros nada, fuera del cachullapi, la tonada, el pasillo o el yaraví, de ninguna proyección en el gusto de las nuevas generaciones.
Parecería en definitiva, que la única identificación musical que tenemos es la del sufrimiento y las lamentaciones, la borrachera llorona y la desgarradura por los amores fracasados o imposibles. En pocas palabras, una identidad negativa, autoconmiserativa y castradora.

Puedo estar equivocado, por mi oído Diezcanseco –debo admitir esta posibilidad-, pero me parece que lo que señalo es real porque, aunque no pueda distinguir una melodía de otra, la salsa me gusta, también el tango, la cueca, el bolero, la marinera, los sones huastecos y veracruzanos, las rancheras, la samba y la bossa nova, el guaguancó, etc.

En todo caso, Agustín Cueva –ojalá no haya sido tan sordo como yo- opina parecido. Dice: “En lo que a música se refiere (…) creo que por rebasar el límite de mi competencia bastará, generalizando, recordar este hecho muy decidor: la música popular latinoamericana –mestiza de tres razas en todas sus combinaciones posibles- ha tenido éxito en el mundo entero; mas la ecuatoriana constituye, precisamente la excepción. Ya lo dijo Espejo: ‘La música de Quito es viciosa, sin afectos, sin armonía, sino una música de remiendos (…)’. Y José de la Cuadra, retomando una afirmación de A.F. Rojas, escribió: “el Ecuador, no ha creado todavía su música propia, una modalidad armónica suya” (‘Nuestra ambigüedad cultural’, en Teoría de la cultura nacional, varios autores, estudio introductorio de Fernando Tinajero, Banco Central del Ecuador/Corporación
Editora Nacional, Quito, 1986). Los entendidos deberían trabajar en esto, desarrollando y modernizando los ritmos heredados (no solo los negros), creando –con la mayor y más auténtica profundidad culturaluna música mestiza que fortalezca nuestra identidad y nos permita vernos como en un espejo, porque el estatismo y la rigidez –cabe recordarlo- implican siempre decadencia, tema que examinaremos más adelante.

“La doble muerte de un esquizofrénico irredento”
En este rubro quiero referirme a las letras de dos piezas musicales “inefables”: “El chulla quiteño” y “Guayaquileño”, ambos pasacalles, esa especie de pasodoble del subdesarrollo con el cual pretendemos ser alegres.

Ambos repiten las generalizaciones que venimos diciéndonos desde los tiempos de Espejo y el padre Aguirre, solo que aquí cada uno de los habitantes de las dos ciudades, Quito y Guayaquil, habla sobre sí mismo.

¿Se trata del haraquiri de un esquizofrénico irredento,  es decir, del país?
¿A confesión de parte relevo de prueba?
Me niego a aceptarlo, pero veamos.
La letra de “El chulla quiteño dice, en lo central:
“Yo soy el chullita quiteño,
la vida me paso encantado,
para mí todo es un sueño,
bajo este, mi cielo amado.
Las lindas chiquillas quiteñas
son dueñas de mi corazón,
no hay mujeres en el mundo
como las de mi canción.
Chulla quiteño,
tú eres el dueño
de este precioso
patrimonio nacional.
Chulla quiteño
tú constituyes
también la joya
de este Quito Colonial”.
La de “Guayaquileño” dice (también en lo central):
“Guayaquileño madera de guerrero
bien franco, muy valiente, jamás siente el temor,
guayaquileño de la tierra más linda
pedacito de suelo del inmenso Ecuador,
guayaquileño no hay nadie quien te iguale
como hombre de coraje lo digo en mi canción”.

Antes que nada debemos destacar el carácter ilusorio de los dos textos, el voluntarismo para afirmar esto es así o asá.
En el principio se dice que para el “chullita” quiteño “todo es un sueño” y que no hay mujeres más lindas en el mundo “como las de mi canción”. En el segundo se nos indica que nadie puede igualar guayaquileño como “hombre de coraje” puesto que yo, guayaquileño, “lo digo en mi canción”.

El problema es que, incluso autoinventándose (lo que indica cómo queremos ser), ambos proponen aspiraciones deleznables.
El quiteño, según el texto, centra todo en vivir soñando, fuera de la realidad, dándose la gran vida. Y en que eso continúe para siempre porque él es el “dueño de este precioso patrimonio nacional” y una “joya” del mismo.

El guayaquileño se centra, en cambio, en su “madera de guerrero”, su franqueza, en que es “hombre de coraje”, “jamás siente el temor”, en todo lo cual es inigualable porque, enfatiza, “lo digo en mi canción”.
Resulta deprimente saber que nos sentimos tan poca cosa y que así queremos ser, exactamente con las mismas “señas particulares” que nos hemos endilgado siempre: un quiteño que se siente una joya, el centro del país, se reconoce vago (burócrata, subrayan en la Costa) y se la pasa “encantado” (de “poca madre”, opinaría un mexicano); y un guayaquileño que “jamás siente el temor” (primitivo, salvaje, remarcan en la Sierra), “no hay nadie quien lo iguale” (“no mames”, diría un mexicano) y “bien franco” (léase indiscreto y malcriado).

Pero cuidado: los “inefables” portavoces de la economía social de mercado, de la globalización y más yerbas venenosas de la ahora “redentora” clase en el poder, propugnan la reducción a rajatabla del tamaño del Estado (que es necesaria, pero no con la drasticidad que quieren ciertos sectores, especialmente de la Costa), lo que implicaría dejar en el desempleo a todos esos burócratas (a todos esos serranos que, como lo autoproclaman, se la pasan encantados porque para ellos todo es un sueño, dicen en la Costa, hartos de la mala calidad de los servicios públicos y del centralismo).

En la Sierra, en cambio, recogen lo que decía Espejo sobre la “natural fiereza”, “orgullo”, “barbarie” y “crueldad” de los guayaquileños porque, ¿qué otra cosa podría significar aquello de ser “madera de guerrero” y basar en eso la totalidad de nuestras “virtudes”?

En ambos casos, en las dos canciones, nos confesamos así, cada quien por su lado, como evidenciando que esta introyección ideológica –cabe recordar que la ideología dominante es siempre la de la clase en el poder- nos ha convencido de que somos como el otro quiere que seamos.
Solo propiciar una contraideología (tomar conciencia) y actuar conforme a ella podrá salvarnos, acercarnos a la solidaridad, remediar nuestra esquizofrenia, fortalecernos como país.

Para lograrlo es necesario cumplir con aquello que demandaba Eugenio Espejo: “decir la verdad cueste lo que costare”, pero evitando, como señaló alguna vez Cortázar – refiriéndose a una situación distinta y concreta, pero aplicable ahora-, lo que hacen ciertos intelectuales que “no se preocupan por establecer (…) la diferencia capital entre los errores que denuncian y la estructura global, válida y positiva, donde se cometen esos errores y donde una crítica constructiva podría contribuir decisivamente a su eliminación en el futuro”.

Esto, que implica reconocer las virtudes de la estructura global, válida y positiva que constituye nuestra identidad, es lo que estas líneas intentan hacer, buscando desentrañar, leer, aprehender, robustecer y transformar su dimensión de aquí y ahora.
Únicamente así podremos plantearnos –sobre una base verdadera, no ilusoria- la identidad que aspiramos y merecemos tener o, mejor, que tenemos ya, pero con un discurso que es necesario definir y organizar.

 
Miguel Donoso, escritor guayaquileño, fue condecorado por la Uleam como Doctor Honoris Causa.

martes, 22 de abril de 2014

Introducción al análisis de datos en la investigación educativa

Esta obra constituye un material práctico para los docentes e investigadores que desarrollan su labor en la esfera educacional. En la misma se tratan temáticas diversas de la estadística descriptiva, distribuidas en nueve capítulos.

Algunos contenidos por muy sencillos que pudiesen parecer se explican con detalles, procurando revelar la lógica de su instrumentación en las investigaciones educacionales. Particularmente, la organización de la actividad científico técnica por medio de proyectos, motivó la inclusión de tópicos poco frecuentes para este tipo de obra como las series temporales y los números índice. Estos contenidos aseguran las bases para analizar la objetividad de la ejecución de presupuestos, así como la evaluación del impacto de los resultados científicos en la práctica educacional.

Aunque algunos autores sostienen posiciones escépticas ante los procedimientos estadísticos aplicados a las ciencias de la educación, no puede afirmarse que pueda prescindirse de ellos. No obstante, todavía queda mucho por hacer para evitar el positivismo en la aplicación del conocimiento matemático a las investigaciones educacionales.

El primer capítulo de esta obra trata de asegurar las bases para una lectura libre de prejuicios, donde este conocimiento se vindica entre límites epistemológicos razonables. Allí se esclarecen aspectos relacionados con el falso dilema de los paradigmas cualitativo y cuantitativo, defendiendo la idea de que todo es a la vez cualidad y cantidad, de modo que no es posible marginar la importancia del análisis cuantitativo de la información científica.

Contenido de la obra
En la actualidad ha adquirido un valor significativo la aplicación de los recursos estadísticos y computacionales en las investigaciones avanzadas en las ciencias pedagógicas. En la misma medida que el saber científico crece, las investigaciones educacionales exigen mayor concreción y combinación de los procedimientos cuantitativos y cualitativos. El uso descriptivo de datos aparece con frecuencia en el procesamiento de instrumentos, tales como entrevistas, encuestas y pruebas pedagógicas.

No obstante, los senderos trillados de los métodos cuantitativos enfrentan peligros de todo tipo, especialmente en el ámbito de las investigaciones educacionales; pero quizás no más peligros que detractores.
Muchos libros han abordado aspectos básicos, relacionados con la estadística aplicada a las ciencias de la educación. Desafortunadamente, pululan títulos rimbombantes que sobredimensionan el valor práctico de la matemática en este campo; incluso algunos no aciertan en la selección de los ejemplos, bien alejados de la verdadera práctica educacional. Esta obra ha aceptado el reto de servir de material práctico para los investigadores educacionales, prefiriendo ser criticada antes por pragmática en la disposición del contenido y en la selección de los ejemplos, que por la amplitud de sus contenidos estadísticos.

Aunque algunos autores sostengan posiciones escépticas ante los procedimientos estadísticos aplicados a las ciencias de la educación, no puede afirmarse que pueda prescindirse de ellos. No obstante, todavía queda mucho por hacer para evitar el positivismo en la aplicación del conocimiento matemático a las investigaciones educacionales. El primer capítulo de esta obra trata de asegurar las bases para una lectura libre de prejuicios, donde este conocimiento se vindica entre límites epistemológicos razonables.

Allí se esclarecen aspectos relacionados con el falso dilema de los paradigmas cualitativo y cuantitativo, defendiendo la idea de que todo es a la vez cualidad y cantidad, de modo que no es posible marginar la importancia del análisis cuantitativo de la información científica.

El libro comprende temáticas diversas de la estadística descriptiva, distribuidas en nueve capítulos. Por muy sencillo que pudiese parecer un contenido aquí se trata de explicar con detalles, procurando revelar la lógica de su instrumentación en las investigaciones educacionales. Particularmente, la organización de la actividad científico-técnica por medio de proyectos, motivó la inclusión de tópicos poco frecuentes para este tipo de obra como las series temporales y los números índice. Estos contenidos aseguran las bases para analizar la objetividad de la ejecución de presupuestos, así como la evaluación del impacto de los resultados científicos en la práctica educacional.

La idea de redactar este libro nació de las conferencias de los autores, dictadas durante los años 2004-2012 en el marco de varios cursos de doctorado en Ciencias Pedagógicas y maestrías afines.
Nunca podría decirse que se trate de una labor concluida, sino de una obra continuamente perfectible. El presente libro no agota todavía los aspectos necesarios y útiles en el campo de la estadística, para la formación de alguien que desarrolla su labor investigativa en la esfera educacional; como señala su título, se trata solo de una introducción. El camino todavía es largo y requiere por lo menos del estudio de estadística inferencial, de métodos no paramétricos y estadística multivariada, aspectos que serán tratados en otros títulos. Siguiendo el mensaje de los versos de Eliot, el procesamiento de la información en las investigaciones educacionales es mucho más que el simple procesamiento de datos, pero siempre menos que el fin de alcanzar más conocimiento y sabiduría.

Sus autores
Dr. C. Miguel Cruz Ramírez
Licenciado en Educación (Especialidad Matemática). Doctor en Ciencias Pedagógicas, Master en Didáctica de la Matemática, Profesor Titular de la Universidad de Holguín Vicepresidente de la Sociedad Cubana de Matemática y Computación.

Dr. C. Pedro R. Sánchez del Toro.
Licenciado en Educación (Especialidad Matemática). Doctor en Ciencias Pedagógicas, Master en Matemática Aplicada e Informática para la Administración,  Profesor Titular de la Universidad de Holguín y miembro del Centro de Estudios sobre Ciencias de la Educación Superior (CECES). Posee 28 años de experiencia docente e investigativa en la educación superior.

Lic. Eduardo Caicedo Coello.
Licenciado en Educación (Especialidad Matemática). Master en Educación y Desarrollo Social, Especialista en Diseño Curricular por Competencias, Profesor Titular de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Decano de la ULEAM en Bahía de Caráquez, Capacitador del ME, 20 años de experiencia en la docencia.
 
La publicación de esta obra, correspondiente a la serie Vicerrectorado Académico Uleam, servirá de provecho para los investigadores que se inician en el campo de la investigación educativa.





Introducción a la Estadística, un texto para aplicarlo en la vida cotidiana

La presente obra es un material ameno e instructivo que permite un acercamiento a la Estadística a través de una breve reseña histórica de la misma, aunque no está estructurada por capítulos, sigue una lógica que favorece su comprensión.

Entre los aspectos a destacar están el hecho de evidenciar la relación con otras ciencias, con las que algunos neófitos pudieran nunca asociarla, el tratamiento explícito dado en esta obra a los contenidos correspondientes a los métodos y técnicas utilizados para la recopilación de información, sus ventajas y desventajas y aspectos básicos sin los cuales sería imposible adentrarse en el estudio de esta ciencia como son los conceptos de población, muestra, muestreo y frecuencias.

Es importante destacar que se hace referencia detallada a la Demografía y la Etnología, ciencias en las que la Estadística tiene gran aplicación. Como colofón a esto se incluye un grupo de ejercicios y anexos que complementan la información ofrecida, por su autor Carlos Flores, catedrático universitario de la Uleam.

Introducción
Desde el principio de la historia el hombre se ha visto en la necesidad de analizar y evaluar todo aquello que le rodea, los múltiples fenómenos y eventos que observa y para ello ha aprendido en un largo proceso de más 10.000 años el uso de un sinnúmero de herramientas y procesos descriptivos, e inductivos.

La presente obra es un valioso aporte al mundo de todas las profesiones existentes, la Estadística está inmersa en toda actividad del cotidiano vivir humano. En este texto se explayan temas realmente interesantes e importantes para el desarrollo del proceso educativo.

Muchas veces el término“Estadística” nos evoca sensaciones de desánimo o apatía y a veces somos hasta capaces de decir “no me gusta la Estadística, por eso no la practico”; sin embargo, es preciso señalar que todo el que ha vivido la ha utilizado alguna vez, o mejor dicho miles de veces: niños y adultos por igual, y si nos resulta difícil de creer pensemos solo en cuantas veces nos hemos puesto a determinar el uso que le damos a nuestro salario mensualmente, o analizar las probabilidades que tenemos de ganar en un juego de azar, o a seleccionar categóricamente cuál es la marca de automóvil más usado por su calidad, quizás el número de veces que hemos repartido alimentos en proporciones adecuadas para nuestra familia, y así pudiésemos llenar un número infinito de páginas con hechos que comúnmente realizamos y en los cuales está inmersa la Estadística.

Por todos los motivos anteriormente expuestos es que este texto es igual de importante y útil tanto para el médico, el profesor, el licenciado, el economista, el abogado, el arquitecto, el ingeniero en sistemas, para el presidente de una República o para aquel que es dueño de un pequeña tienda, entre otros, y por supuesto para el estudiante de cualquiera de dichas profesiones, especialmente para ellos que son el motor que promueve el desarrollo y el avance de los pueblos.

LA ESTADÍSTICA Y OTRAS CIENCIAS
La Estadística como ciencia aparece en el siglo XIX con Galtron y Pearson. Esta es una ciencia que puede utilizarse en Agricultura:
Cuando se desea explicar la abundancia de productos, se aplica la Estadística, a los planes utilizados y a los experimentos agrícolas. Se utiliza también en las Ciencias Económicas como cuando se refiere a las tablas de desempleo y sus repercusiones sociales. Igualmente las Ciencias Médicas la pueden emplear para comprobar la utilidad o inutilidad de nuevos medicamentos.

Se la emplea en Sociología, Biología. En Psicología, puede explicar la incidencia de ciertos comportamientos y sacar las debidas conclusiones. Las Ciencias Pedagógicas tienen en la Estadística un poderoso auxiliar, ayudan a conocer los problemas escolares para encauzar las soluciones más apropiadas. La relación de la Estadística con otras ciencias es muy basta, y amerita un espacio en este texto para ser analizada de manera sistemática y objetiva.

1. La Estadística y la Computación.
En el campo del procesamiento de datos, en los últimos años, se ha logrado un desarrollo insospechado, se han producido máquinas que constituyen verdaderos cerebros electrónicos, al programarlas se obtiene información que corresponde a los requerimientos de los usuarios en los sectores relacionados con la industria, el comercio, la ciencia, la técnica.

La mayor parte del análisis estadístico se realiza utilizando una biblioteca de programas estadísticos. El usuario introduce los datos y luego selecciona los tipos de análisis y la presentación de los resultados que le interesan. Los paquetes de software estadístico están disponibles para grandes sistemas de cómputo y para computadoras personales. Uno de los paquetes más utilizados es SAS (Statical Anlysis System).

Sin embargo, la computadora no es mágica y debemos tener presente aquello que los especialistas en computación conocen como el principio GIGO (por sus siglas en inglés) Investigar solo se presenta en determinadas circunstancias y condiciones que hasta es posible crear premeditadamente. Ejemplo: Investigar las razones por las que un estudiante no asiste ciertas horas a la escuela, o al colegio o universidad.

2. La Estadística y las Matemáticas
Tiene mucha relación con las Matemáticas, estas le proporcionan el vehículo que permite obtener resultados correctos, como son los números, figuras geométricas, símbolos, etc. Para establecer leyes generales a partir de los datos correspondientes a muestras, mediante la aplicación del cálculo de probabilidades.
Si bien la Estadística es básicamente una rama de las Matemáticas, no es necesario ser un ingeniero electrónico para utilizar un electrocardiógrafo adecuadamente.

3. La Estadística y la Aritmética
El análisis estadístico lleva consigo un volumen considerablemente de cálculos. El mejor método de facilitar el trabajo, así como para el estadístico profesional es utilizar una máquina calculadora, el no profesional, no desarrolla usualmente un volumen de trabajo que justifique elevado coste de una buena máquina. Si el lector puede acceder a una máquina calculadora, tanto mejor, ya que encontrará en ella una valiosa ayuda, no solo porque reduce la labor de cálculo como tal, sino porque efectúa con detalle un análisis estadístico y le ayudará a comprender los principios subyacentes de una manera más completa.

4. La Estadística y la Economía
Por medio de la Estadística se puede determinar la tasa de desempleo de un país, mediante encuestas a un determinado grupo de personas económicamente activas. Así es utilizada por el Estado para trazar políticas económicas y socialicen la elaboración de planes de desarrollo de todo el país, de una región o de un sector en especial; en la elaboración del presupuesto de inversión y de financiamiento en general.
(…)

9. La Estadística en la Industria
En una empresa, los factores y condiciones de producción industrial deben estar sujetos a un estudio y control estadístico particular que requieren control y regulación estadístico sin lo cual una empresa marcharía a ciegas, estos podían ser los siguientes:
a). Control de aprovisionamiento, comprobar la cantidad de materiales y productos durante el ciclo de fabricación, con el objeto de garantizar el inventario suficiente para el funcionamiento de las diferentes secciones de la empresa.
b). Otro de los problemas es el control estadístico de la duración del material. Esto se refiere al “envejecimiento” y “vida útil”. La Estadística dentro de la empresa, cumple las siguientes funciones:
• Permite obtener una visión general de la empresa y de algunos de sus aspectos en particular.
• Facilita descubrir las relaciones causa – efecto en las distintas manifestaciones económicas.
• Ayuda a analizar y a separar lo que es normal de lo que no lo es, es decir permite ejercer control sobre las actividades que limitan a la empresa.

Datos del autor
Carlos Flores Cantos Lic. en Ciencias de la Educación y magister en investigación educativa, ambas por la Universidad Técnica de Manabí. Docente en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí y docente en la especialidad de Sicología de la Universidad Técnica de Manabí.
Ha dado seminarios de profesionalismo educativo en estadística y para proyectos de tesis dirigidos a profesionales y estudiantes. Mantiene inéditos dos libros en relación a la estadística descriptiva.
 
OBRA. El presente libro es un material ameno e instructivo que permite un acercamiento a la Estadística a través de una breve reseña histórica de la misma.





martes, 25 de marzo de 2014

Intercambio de palabras: sobre Ubaldo Gil (1965-2013)

Texto tomado de la revista Revolución 3.0 edición de Marzo del 2014. Autor Juan Ramírez, redactor de dicha revista y de paso por la embajada de Ecuador en México, mientras se presentaba la novela de Ubaldo Gil.


“D.F. 18 de Nov/2013” es el garabato plasmado en mi memoria por el puño y letra de alguien que no tenía cara de escritor, ni hablaba como tal. A la presentación de su libro en la embajada de Ecuador, podía tenérsele poca o mucha expectativa (lo más atractivo, sin detalles, era el vino de honor y algunos conocidos); el apetito era mediocre pero me despertó un hambre voraz que comencé a satisfacer mientras, cenando tacos al pastor (y anexos), pude hacerle otras preguntas.

La primera pregunta que avivó mi interés pude formularla en los pasillos, con el vino a la mano y una polémica entre la (in)satisfacción por la figura central del evento. No era una pregunta por su obra literaria, sino por su persona ¿Por qué animaba una editorial cuando no había tenido esa oportunidad para sí mismo? Aquello parecía haberle construido una distancia insondable con la figura de escritor que ahora promovía para otros. A esta duda morbosa se le asociaba la dificultad existencial que había demostrado Ubaldo para distinguir, hablando de su novela, entre la ficción y su propia experiencia de vivir aquello que lo llevó a escribirla.

(Entran dos personas levantando las sillas. Algunos comensales murmuran para sí, antes que para otros)
— No hubo decoro.

— Qué mal lo dijo.

— ¿Pero qué dice?

— Este tipo está mal.

— ¡Impúdico!

Supe que los libros los regalaba la embajada. Estaba ya en la fila, mirando al moreno que se concentraba para poner las dedicatorias.

—Me llamó la atención que no se pudiera distinguir entre la escritura y la vida— le dije, antes de poner el ejemplar del libro en la mesa, buscando su mirada.

—Escribir rabiosamente, como necesidad vital. Eso lo acerca a Onetti o a Arguedas— añadí. 

Me estaba poniendo mamón pero ilusionado; él se detuvo y levantó la cara.

—Ahí está Onetti, sí… esta novela, ¿cómo se llama? Los Adioses, creo— dijo y me preguntó mi nombre. Su reacción estuvo empañada por una turbación que lo acompañaba como hálito incómodo.

Por azar terminamos en unos tacos, en Coyoacán. En el camino leí la contra carátula y otros detalles del libro. Filólogo, Borges… etcétera. La pregunta que le hice entre el ajetreo de me pasas el guacamole y ¿pedimos más cebollitas? fue: si estudió tanto a Borges, ¿por qué no sucumbió usted ante la tentación de trabajar su texto posteriormente? (nos había dicho ya que Amor más allá de Madrid lo había hecho prácticamente de una sentada). Sin darle oportunidad contesté yo, con una pregunta apresurada, como el enamorado que adivina una razón escondida pudorosamente: ¿tocar algo de ese texto era una profanación? Sólo dijo sí.
* * *
El libro
Dos ideas pueden llevarnos al centro de esa especie de tumba faraónica que es su novela: el miedo a la locura y el amor erótico, pero a pesar de eso no es aburrida. Ambas ideas piden ser leídas a la luz de una distinción más general sobre la existencia humana: lo sagrado y lo profano.  Quiero recordar a Mircea Eliade, de su libro de 1956.

Al manifestar lo sagrado, un objeto cualquiera se convierte en otra cosa sin dejar de ser él mismo, pues continúa participando del medio cósmico circundante. Una piedra sagrada sigue siendo una piedra; aparentemente (con más exactitud: desde un punto de vista profano) nada la distingue de las demás piedras. Para quienes aquella piedra se revela como sagrada, su realidad inmediata se transmuta, por el contrario, en realidad sobrenatural. En otros términos: para aquellos que tienen una experiencia religiosa, la Naturaleza en su totalidad es susceptible de revelarse como sacralidad cósmica. El Cosmos en su totalidad puede convertirse en una hierofanía.

No diré mucho más. Sólo comentaré que esta novela salió al aire en abril del 2013 por la Editorial Mar abierto, casa que él fundó, y que es un libro, un objeto feliz. Se compone de 3 secciones: una novela, dos colecciones de cuentos y un apartado de reseñas sobre el autor, con una pequeña entrevista. Como Alfonso Reyes, se auto-editó.

Los cuentos se interconectan veladamente, como un edificio de puertas secretas y pasadizos. Algunos son mejores, todos son interesantes. Algo hay de lamento lúcido por el mundo que nos dejó tras suyo. Murió en su tierra a las orillas del mar. Por las reincidencias que tiene en el libro, tengo ganas de ir a la playa del Murciélago, allá en Manta, Ecuador.

Traeré por último a colación los fragmentos que él eligió como claves para su lectura. Entre lo aquí escrito y esas epígrafes habita un acertijo.


Pero cuando se conduce a un hombre casi hasta la locura y cuando, para su propia sorpresa quizá, descubre que todavía le queda alguna resistencia, alguna fuerza propia, entonces es probable descubrir que esa clase de hombre actúa en gran medida como un hombre primitivo. Esa clase de hombre es capaz de volverse no sólo terco y obstinado, sino también supersticioso, un creyente de la magia y un practicante de la magia. Esa clase de hombre se sitúa más allá de la religión… de lo que sufre es de su religiosidad.
Henry miller, Trópico de capricornio 


Pensó con dolor y orgullo y desesperación que nunca volvería a encontrarla en los ojos de nadie.
Antonio Muñoz Molina, El invierno de Lisboa 


Iba como flecha por la noche vacía. Porque la única gente que me interesa es la gente que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que no bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde, como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz y todo mundo suelta un Ahhh.
Jack Kerouac, En el camino 


El concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión y al cansancio.
Jorge Luis Borges


Nada más. Pistas: La primera y cuarta citas pueden explicar la relación que Ubaldo guarda con la escritura. La segunda y la tercera, describen el potencial amoroso y la pasión con que nos comunica el mundo.