jueves, 3 de junio de 2010

Presentando Alza que te han visto

Grupo de danza mantense Montedearte


Por: Joselías Sánchez Ramos

“Alza, alza que te han visto
Y que no te han visto nada
Y que tan sólo te han visto
La pollera coloraa”

Así cantaba mi tía “Asuncia” en Bijagual de Calderón donde vivía con mi tío Genereldo Intriago. Don Pancho charrasqueaba su guitarra y el guarapo de vaso en vaso de agotaba. Esa mañana, los guardas de estanco se habían llevado todo el aguardiente del trapiche de mi tío. Yo era pequeño. Con Bartolo, mi primo, estamos jugando junto al mechero. No vi por qué, pero en un instante todos corrimos detrás de la caña donde se sentaba la gente.

Salían chispas de los machetes. Las alforjas rodeaban los brazos y las manos blandían los aceros con fiereza; eran unos machetes anchos con los que se cortan los árboles. Mi tío Genereldo pegó un grito y los peleones pararon. Cada uno se retiró. La guitarra volvió y siguió cantando el “alza que te han visto”.

“El montubio es cara dura
La montubia es primorosa
Si me dieras una rosa
Yo te daré mi ternura”.

Cuando Ubaldo y luego Jessy me invitan a este especialísimo acto para presentar tan magistral obra, me sentí complacido, y un golpe de recuerdos de mi infancia, de mis tíos cholos y montubios, de los cuentos del tío tigre y del tío conejo, de los amores escondidos repitiendo:

“Amorfino de querella
Durmiendo en el manso río
Un tibio amor de bohío
Bajo la noche de estrella”.



Leonardo Moreira (Vicerrector Académico de la ULEAM) Wilman Ordóñez, Medardo Mora (Rector ULEAM) y Joselías Sánchez (autor de este texto)
Cuando leo la obra en sus dos tomos como que se me realiza un sueño. Vengo predicando la necesidad de estructurar una cosmogonía costeña que recupere la Patria Ecuador, naciendo desde las playas del litoral costeño hacia los montes Andinos.

Necesaria etnografía para reafirmar nuestra identidad cultural que, sin desestructurar la nacionalidad ecuatoriana casi inexistente, le recupere a la plurinacionalidad nuestra presencia para reconocernos como diversidad en la unidad ecuatoriana.

Un sueño, un loco sueño. Mas, cuando se recorren los caminos que traza Wilman Ordóñez Iturralde como que estos sueños son reales y comienzan, otra vez, a galopar la esperanza acompañado de recuerdos y libertades, de garabatos y atarrayas, de carajos y zapateadas, a detenerse en los recodos de las tabladas para zapatear el fandango costeño o bajar a la cantina del pueblo, junto al pequeño río, para bailar una alegre Playita Mía, porque eres mía te vuelvo a ver.

Wilman, estudioso del folklore y junto a él, repasar “Soy lo que es mi entorno” o cantarle al poeta del Carrizal.

Wilman Ordóñez, maestro de la cultura tradicional y popular montubia, que regresa a darle vida a Rodrigo de Triana o Rodrigo Chávez González.

Wilman Ordónez Iturralde, que nos invita a escuchar a Guido Garay acompañado de la Banda del Mate, interpretando su comedia musical “Machete, garabato y corazón”.

“Alza que te han visto”, dos tomos de la historia social de la música y los bailes tradicionales montubios, es una obra infinita para la cosmogonía cultural Costeña.

“No sólo enriquece el debate en torno a la diversidad sino que promueve el desarrollo de la interculturalidad hacia la construcción de una historia social, musical y exige la participación del pueblo montubio en las salvaguarda de su patrimonio”, como bien sostiene Juan Mullo Sandoval al comentar la obra.

Asistentes al evento

Nosotros estamos aquí, Wilman Ordóñez, aquí estamos y te decimos ¡presente!, los cholos y montubios del Litoral Ecuatoriano.

Esta obra rescata la etnomusicología Costeña y reconstruye la historia del pueblo montubio. “El montubio es enérgico en el baile y la mujer hace gala de donaire y garbo, delicadeza y alegría elegante; esto produce un hermoso contraste coreográfico, ya que, al contrario del “tamborcito” panameño, donde el varón hace ostentación de delicadeza y finura, acá, el hombre se distingue por lo brusco y matonil, mientras la mujer trata de mostrarse lo más femenina y graciosa”, se afirma esta obra.

“Decir que no existe nada en la diversidad musical costeña y bailable (entiéndase montubia), producto del sesgo y la invisibilidad con que se mira nuestro trópico, no sólo es perverso sino criminal. Atentatorio contra una cultura y diferentes formas de manifestarse. Ocultar lo obvio: ¿El mar? ¿El golfo? ¿Los puertos? ¿La producción pesquera? ¿Los manglares? ¿La diversa gastronomía elaborada con mariscos, verde, yuca, soya? ¿La rica cultura oral?, etc., es un acto violatoria de lesa cultura.

“No podemos –ni debemos- los ecuatorianos, en pleno posicionamiento de las tecnologías, negar nuestra condición de ser distintos y no uniformes. Si bien los indígenas han alcanzado vertical y políticamente ser representantes de un grupo de compatriotas, transversalmente las diversas culturas nos están diciendo lo contrario. No solo que nos obliga la cultura a desocultarnos, nos alimenta; y con ello dinamiza el cultivo de nuevas formas de ser ecuatoriano”.

Este libro nos traza una ruta etnográfica, reafirma la cosmogonía costeña que debemos ratificar como patrimonio cultural de una región ecuatoriana donde habitan cholos, montubios, afroecuatorianos y mestizos con una urgente necesidad de reafirmar la ecuatorianidad.

“Hay una costa montubia que debemos desocultar. Unos bailes y música tradicionales que mostrar. Una rica oralidad que reproducir. Unos géneros musicales vigentes que reinterpretar. Aún aguardan por nosotros los amorfinos de los abuelos. Los tonos de las tías montubias. Los chigualos del Manabí profundo. Los cantos del río y la cosecha. Los cantos de los pescadores. Los bailes criollos y mestizos. Sueltos y enlazados, porteños y rurales (pasacalles, pasillos y valses) Tenemos una deuda con la recreación estética de éstos. El monte y la manigua tropical reclaman nuestro conocimiento sistemático para preservar su saber tradicional. Es hora”.

Si. Es hora. ¿Quién se atreve? Pregunta Wilman. Y, respondemos: ¡Nosotros!.
(Texto leído en la presentación del libro Alza que te han visto, Manta 20 de mayo de 2010)

miércoles, 26 de mayo de 2010

Editores universitarios del país se reunirán en la Uleam



Afiche del evento


En este evento académico participarán representantes de Colombia, México, Brasil, Costa Rica y Ecuador
Mar Abierto ultima detalles de lo que será el Encuentro y Muestra de Editoriales Universitarias de Ecuador, evento que se realizará los días 16, 17 y 18 de junio, en el Vicerrectorado Académico, de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam).
Ubaldo Gil, vicepresidente de la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe (Eulac), indicó que es la primera vez que en Manabí y en el país se da un evento de este nivel. “El objetivo es intercambiar muestras de los libros que se publican en las editoriales de las universidades. También está previsto conformar la Red de Editoriales Universitarias de Ecuador, la misma que posteriormente se integrará a las redes de América Latina e Iberoamérica” explicó Gil, quien es además director de la Editorial Mar Abierto de la Uleam.
La Eulac fue creada el 26 de agosto de 1987 en Lima, Perú, con el objetivo principal de integrar y fortalecer las diferentes instituciones universitarias de América Latina y El Caribe; además de fomentar y promover la producción, publicación, distribución y amplia circulación de sus líneas editoriales, para lograr los mejores beneficios de la colaboración entre instituciones afines.
Está constituida por la Asamblea General y el Comité Directivo. Éste está conformado por el Presidente y los Vicepresidentes de área, nombrados en Asamblea para períodos de dos años y por los presidentes de Asociaciones Nacionales de Editoriales Universitarias.

Juan Felipe Córdoba (extremo izquierdo), Hilda Hernández (extremo derecho) son dos de los conferencistas extranjeros que ya confirmaron su participación.


Conferencias
Parte importante del evento que se desarrollará en la Uleam es lo que tiene relación con las conferencias y foros. Entre los invitados extranjeros que han confirmado su participación están: Hilda Hernández, quien tiene más de veinte años de experiencia en la edición académica. Es coordinadora nacional de la Red Altexto de Editoriales Universitarias y Académicas de México. Ella disertará sobre la ‘Conformación de Redes de Asociaciones de Editoriales”. De Colombia vendrá Juan Felipe Córdoba, presidente de la EULAC. Él dará la conferencia ‘La edición universitaria circulación y visibilidad: uso social del texto académico. El caso colombiano’.
Mario Castillo de Costa Rica, con más de 30 años de experiencia en el manejo de editoriales, intervendrá con ‘Historia de Eulac: nuevos escenarios de las editoriales universitarias. José Castilho de Brasil, presidente de la Fundación Editora da Unesp y Secretario Ejecutivo del Plan Nacional del Libro y la Lectura, dará la conferencia “Encuentro de Editores universitarios, libreros o cita de lectores”.
El Dr. Andrés Ortega, de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt), disertará sobre marcas, procedimiento de registro, importancia e influencia en el contexto comercial. También de la Senacyt, participará la Dra Nadia Arteaga con la conferencia Marcas, procedimiento de registro, importancia e influencia en el contexto comercial

Tony González, director Ejecutivo del Consejo Nacional de Educación Superior (Conesup), abordará el marco legal para la producción y comercialización del libro universitario en la nueva Ley de Educación Superior.
Patricio Herrera compartirá la experiencia vivida en el proyecto editorial de la Universidad Alfredo Pérez Guerrero. En representación de la Uleam, intervendrá su vicerrector, el licenciado Leonardo Moreira, con la conferencia “La Editorial Mar Abierto en el desarrollo de la Uleam”.

Inversión
Para ejecutar este evento de alto nivel el Consejo Nacional de Educación Superior (CONESUP) aportará con aproximadamente 2.500 dólares. La Uleam en calidad de anfitriona apoyará con el doble.

Festivo lanzamiento del libro Alza que te han visto

Algunos de los integrantes de Retrovador.


Ocho niñas del elenco junior del Centro de Danza Montedearte abrieron sus faldas floreadas, bailaron una Polca Porteña que emocionó a Wilman Ordóñez, autor del libro Alza que te han visto, obra en dos tomos que esa noche (20 de mayo) lanzaba en la Sala de Conciertos de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam).

Después, dos parejas de la Compañía de Danzas Costeñas Retrovador, dirigida por Ordóñez, presentaron un conjunto de pasacalles litoralenses, de esos que hablan del campesino que trabaja duro y que guarda tiempo para el romance, para la alegría. Y como en buena fiesta montubia no faltó un mano a mano. Montedearte, dirigido por Jessy Sánchez y Carlos Delgado, en sus intervenciones intermitentes interpretó Amorfino no seas loco, baile manabita cuya letra y música se debe al chonense don Manuel de Jesús Álvarez. También bailaron Moño (conocido también como Agárrate). Finalizaron con la coreografía Campiña Manabita.

Retrovador representó sobre las tablas al montubio galante, a la china coqueta, a esa relación que parecería del toro que enviste a la vaca, lo hicieron con esa jota del Guayas; Corre que te pincho. Se despidieron con Alza que te han visto, baile de Guayaquil, de Los Ríos y la de la región entera. Erótico, persecutorio y de versos controversiales: Alza alza que te han visto, no te han visto visto nada, dicen dicen que te han visto la enagua enagua bordada.

El cantante Juan José Jaramillo interpretó un popurrí con los pasillos Romance de mi Destino, Como te adora el sol y Pesares.



Joselías Sánchez Ramos, en su intervención.


La memoria
Después de los artistas subió al escenario Joselías Sánchez. Los bailes lo habían puesto contento, le habían despertado la memoria; el recuerdo de su tía Sunsia cantando el Alza que te han visto en el recinto Bijagual de Calderón, el charrasqueado de la guitarra, el guarapo circulando de vaso en vaso, los cuentos del tío tigre y el tío conejo. Evocó eso y más en la presentación que hizo del libro Alza que te han visto, obra publicada con los sellos de las editoriales Mar Abierto (Manta) y Eskeletra (Quito).

“Cuando leo esta obra en dos tomos como que se me realiza un sueño. Vengo predicando la necesidad de estructurar una cosmogonía costeña que recupere la patria el Ecuador, naciendo desde las playas hasta el litoral costeño, hacia los montes andinos. Necesaria etnografía para reafirmar nuestra identidad cultural que, sin desestructurar la nacionalidad ecuatoriana inexistente, le recupere a la plurinacionalidad para reconocernos como una diversidad en la unidad ecuatoriana (...). Cuando se recorren los caminos que traza Wilman Ordóñez Iturralde como que esos sueños se vuelven reales. Alza que te han visto, historia social de la música y los bailes tradicionales montubios, es una obra infinita para la cosmogonía costeña”, expresó Sánchez.



Wilman Ordóñez Iturralde


Dedicatoria y gratitud
Ordóñez dedicó el evento a un cantor que todos los días después de las tres de la tarde se sienta a cantar y a contar historias en el Malecón Escénico de la playa El Murciélago. “Para Don Alfonso, para él que no sabe que le dedico esta noche y que pude grabarlo después de tanto tiempo, es ciego, tiene 71 años y quizá prontamente se nos vaya, es bueno que asumamos que en él se deposita y se custodia la memoria oral de la música . Sería terrible que no se logre hacer un documento, un testimonio necesario de lo que él cuenta y canta en el Malecón Escénico. Hoy me cantó tres chigualos, tres guarachas dos valses y cinco pasillos”.

Ordóñez agradeció al Dr. Medardo Mora Solórzano, rector de la Uleam, por el apoyo brindado a un guayaquileño. “Sin él no hubiese producido esto, sin él no podría estarles hablando de este testimonio. Gracias en nombre de Retrovador, de Guayaquil”. Además agradeció a Ubaldo Gil, editor de la Editorial Mar Abierto. “Ubaldo se convierte en el sistematizador de lo que yo escribo y de lo que yo pienso”. Ordóñez dejó sentada su gratitud también para su amigo, el poeta mantense Pedro Gil. Aprovechó la ocasión para felicitarlo porque recientemente la Uleam le realizó un homenaje a propósito de su cumpleaños.
El folclorista indicó que asumió el trabajo investigativo de los montubios para visibilizar a una cultura que por muchísimos años ha estado subsumida y bloqueada por los poderes dominantes, por una burguesía que no ha querido vindicarlos o reivindicarlos.




Medardo Mora Solórzano


Medardo Mora clausuró el evento. Destacó que Ordóñez es un dilecto amigo de la universidad. “Este acto es apenas una minúscula reciprocidad por todo lo que él ha hecho. Yo calificaría esto como un documento histórico que va a sustentar aquello que a veces emotivamente venimos diciendo: que la cultura montubia no es un mito”.

miércoles, 19 de mayo de 2010

El Poeta Pedro Gil celebró

Pedro Gil dirigiéndose al público: estudiantes, amigos, familia, escritores y autoridades de la ULEAM.



Con arte su cumpleaños
Con danza y literatura la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí festejó el cumpleaños del poeta Pedro Gil Flores. El evento se realizó el 18 de mayo en la Sala de Conciertos Horacio Hidrovo Peñaherrera.
Dallas Hormaza, coordinadora del Departamento de Cultura de la Uleam, abrió el evento destacando la importancia de la literatura. Ella resaltó además el lado humano de Pedro Gil, quien dirige el taller literario Soledumbre.
Los talleristas de avanzada Ernesto Intriago y María José Echeverría leyeron varios de sus poemas. Intriago agradeció a Pedro Gil por su no egoísmo a la hora de enseñar a buscar el verso perfecto. Por ser un maestro que se entrega con la dedicación de un padre.
Yuliana Marcillo y Diana Zavala leyeron cuentos escritos con la técnica del monólogo interior. Zavala habló en nombre de los talleristas: “Feliz Cumpleaños Maestro. En el taller trabajamos la palabra como el carpintero trabaja la madera. Lo saben bien María del Carmen, Yuliana, Ernesto, María José y otros talentosos compañeros, que ya no están”. Destacó que del taller no salen poetas o narradores por arte de magia, que no se dedican a ensalzar textos vacíos, que no son un club. Tampoco moldes del Gran Pedro.
Ella cerró su intervención con un texto de Toni Morrison (Premio Nobel 1993) “la literatura es un refugio, un lugar donde todo puede ocurrir, donde se puede reaccionar con violencia o sublimidad, donde es bueno sentir melancolía o temor, o incluso fracasar, o equivocarse, o amar a alguien, o desear algo profundamente, y no llamarlo por otro nombre, no sentir vergüenza por ello. Es un lugar para sentir profundamente”.
El Centro de Danza Montedearte, dirigido por Jessy Sánchez y Carlos Delgado, presentó la coreografía Caos. Sánchez y Delgado bailaron además Vientos (ambas piezas contemporáneas).
A la felicitación por los 40 años de Pedro Gil se unió el Dr. Medardo Mora Solórzano, rector de la Uleam. Él destacó los frutos que Pedro ha dado con el taller sembrando la pasión por la literatura, pero respetando la libertad de pensamiento “es un buen maestro que sabe aprender de sus alumnos”.





Pedro y sus talleristas




Conmovedor
Pedro Gil subió al escenario y confesó que sus alumnos le habían contagiado los nervios. Comentó que esa noche estaba con permiso de los médicos del hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) donde guarda reposo por serios problemas de salud. Habló del milagro de ver su familia junta, incluso de sentirse acompañado por sus padres ya fallecidos “¿no sé en qué butaca estarán?, pero contrario a lo que dijera Borges yo no considero que los haya defraudado en el riesgoso juego de la vida”.
Pedro compartió con el público el poema Breve Biografía que escribió hace 17 años “cuando estaba muerto”, y que se publicó en el poemario Con unas arrugas en la sangre. “Madrugada de un 18 de Mayo/ ahí está mi madre/ fresco aún el crisol de su entrepierna,/sudando y pujando dolores/para que luego venga yo/ llore sude escriba El poema/.Nunca/le pregunté si fue por amor o lascivia/que se entregó a mi padre/en esa cama huesuda/que está guardada en una bodega de la casa/y la memoria (…)A los 11 años,/me perdí en un callejón donde solo había/Droga y amigos con/Caras y almas cortadas (…)”.
Al final familiares, artistas, amigos y alumnos le cantaron un sentido cumpleaños feliz. Pedro Gil se marchó con una sonrisa “larga larga larga”.




Pedro y sus familiares




Sobre el Poeta
Pedro Gil nació en Manta, es un poeta de reconocimiento nacional e internacional. Ha publicado los poemarios: Paren la Guerra que yo no juego (1989), Delirium Tremens (1993), Con unas arrugas en la sangre (1997), He llevado una vida feliz (2001, antología poética que incluye Los poetas duros no lloran y Sano Juicio (2003). Próximamente se publicará su biografía y una antología que incluye poemas, relatos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Presentarán libro sobre música y bailes montubios

Wilman Ordóñez, en la presentación de su libro en Perú.


El próximo 20 de mayo, a las 19:00, en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam), el folclorista guayaquileño Wilman Ordóñez presentará su obra Alza que te han visto; investigación que recoge la historia social de la música y los bailes tradicionales montubios.
‘Alza que te han visto’ (dividido en dos tomos) tiene el sello de las editoriales Mar Abierto y Eskeletra (Quito). Ordóñez trabajó diez años para elaborar este volumen, hurgando en archivos y bibliotecas, investigando in situ.
El libro de carácter didáctico tiene la riqueza de la oralidad montubia. Hace aportes acerca de los instrumentos musicales (tamboras, bandolín, flautas).información sobre la estructura de la música montubia, los elementos formales del verso y la coreografía. Entrevistas y reportajes a personajes claves, por ejemplo, a Patricio de Maconta. Por esto y más, Alza que te han visto es sin duda un paso grande y firme hacia la consolidación de la interculturalidad. Será sin duda, un texto de lectura obligatoria.
Quienes asistan a la presentación de este importante texto podrán además apreciar la ejecución de varios bailes montubios a cargo de la compañía de Danzas Costeñas Retrovador (Guayas) y del Centro de Danza Montedearte (Manta), éstos últimos junto a la editorial Mar Abierto son los organizadores del evento.

Acerca del autor
Wilman Ordóñez dirige desde 1986 la Compañía de Danzas Costeñas Retrovador. Por dos ocasiones ha recibido la medalla Dr. Vicente Rocafuerte, Al Mérito Cultural por parte del Congreso Nacional, entre otras distinciones.
Es autor de los libros Guido Garay…un testimonio necesario, De la montaña al río, Amorfino, canto mayor del montubio, Liturgia del iniciado (poesía), Soy lo que es mi entorno: Dumas Mora, el poeta del Carrizal, Barricaña: historia de un ícono de la cultura popular guayaquileña.

jueves, 15 de abril de 2010

La fiesta del Alza que te han visto

Representantes de la ULEAM junto al autor


Miércoles 7 de abril, 19h00, el Café Barricaña en Guayaquil ya no daba abasto, estaba repleto. Los más afortunados habían llegado desde las seis y ganado asiento, no así el resto, aquellas docenas de personas paradas en los pasillos, a las que en el fondo no les importó su situación, porque el hecho de ser parte de aquel histórico acontecimiento para el folklore ecuatoriano los redimía constantemente.

Así Alza que te han visto: historia social de la música y el baile tradicional, del investigador y folklorista Wilman Ordóñez Iturralde, logró el primer objetivo de cada nueva obra: convocar a un público interesado y no un simple público de relleno.

La fiesta inició con la participación de Retrovador y Montedearte, grupos de danza encargados de abrir este evento, donde los bailes montubios fueron parte esencial de su repertorio.


Escritores, historiadores y folkloristas que integraron la mesa de presentación de la obra
Posteriormente se llamaría a cada uno de los integrantes de la mesa directiva encargada de los análisis correspondientes a la obra: Juan Mullo (antropólogo y etnomusicólogo); Ángel Emilio Hidalgo (historiador) y Willington Paredes (historiador). Así como personajes claves en la publicación del libro, como el editor de Mar Abierto, Ubaldo Gil. Representantes de la cultura montubia y de instituciones culturales (Gabriel Cisneros, Presidente de la Casa de la Cultura de Riobamba) también fueron invitados. Además del autor.

Entre otras cosas el antropólogo y etnomusicólogo Juan Mullo destacó sobre la obra que: "Para la etnomusicología ecuatoriana los estudios sobre música montubia despiertan un enorme interés, su tema de estudio ha estado oculto por decenas de años y muy pocos investigadores lo han tratado. A decir del investigador guayaquileño Wilman Ordóñez, autor de la presente obra, la mayoría de estudios sobre música ecuatoriana han relegado injustamente lo montubio y en varios casos se ha prejuiciado su contenido interiorano y montañés. Este documento no solo enriquece el debate en torno a la diversidad, sino que promueve el desarrollo de la interculturalidad hacia la construcción de una historia social musical y exige la participación del pueblo montubio en la salvaguarda de su patrimonio. Wilman Ordóñez, incansable investigador del tema coreográfico costeño, ahora nos ofrece su visión desde lo musical, esto último ha sido sustentado por un gran trabajo historiográfico, con documentación de archivo y sobre todo con una intensa investigación de campo. Esta obra propone una metodología interdisciplinaria entre música y danza, dinamiza el proceso de la danza tradicional en el Ecuador bajo características propias y genera conocimientos e identidad hacia el desarrollo coreográfico regional. Con los trabajos de Ordóñez, único investigador de toda el área costeña: Guayas, Manabí, El Oro y Los Ríos, podemos al fin tener referentes documentales, varias de sus publicaciones así lo testimonian, nos dan un marco referencial que apunta a la conformación de una disciplina coreológica inexistente en nuestro medio, aporta con fuentes directas para una reconstrucción de la historia del pueblo montubio, y en este caso, de una urgente etnomusicología montubia".

El antropólogo y etnomusicólogo Juan Mullo leyendo su comentario

Finalizados los análisis se dio paso al grupo Voces Blancas de la familia Cuadrado-Ruiz (que cantó amorfinos y guarachas); Iván Siontay (que recreó a don Toribio cantando versos para el baile montubio) y Juan José Jaramillo (quien interpretó música porteña).
Noche emotiva para los presentes que recordaron, mediante la obra analizada y presentada, de donde son y a lo que deben aferrarse para mantener su identidad.

Recio cual guayacán

El poeta Luis Zambrano Robles y su obra


Ubaldo Gil Flores

Para la Editorial Mar Abierto constituye en un acto de suma importancia humana compartir este acto con el Grupo Cultural Manta y de modo especial con don Luis Zambrano Robles, por más señas nacido en Calceta en 1938, manabita de sepa y calificado por la maestra maruja Cedeño de Delgado “hombre noble, sencillo y soñador” quien nos reúne para compartir su sensibilidad artística de poeta y sobretodo y fundamentalmente su enorme sensibilidad humana ya que a su edad no solo que es recio como un guayacán, sino que nos invita a valorar las raíces de la existencia y la naturaleza al obsequiarnos un libro lleno de valores humanos y también una planta de guayacán para poder defender y ayudar al equilibrio de este mundo y tierra que hoy sufre graves trastornos naturales, y acaso irreversibles daños, producto de la irrefrenable ambición humana y la codicia desmedida de las grandes potencias que han destruido al planeta, pero que no destruirán la nobleza y el alma pura de gente como don Lucho Zambrano que pese a todas las angustias del presente y futuro, mantienen de pie a la esperanza y el amor hacia sus seres queridos, desde sus padres, hermanos, hijos, la ciudad donde vive y el canto a la belleza física y espiritual de la mujer manabita.

En mi calidad de editor y director de la Editorial Mar Abierto, me resulta difícil el ejercicio y aplicación de un análisis literario de la obra, por cuanto sería como escribir y contestarme, ya que se supone que si edito el libro es porque lo he valorado desde que llegó a mis manos. Un error de editor que con seguridad no volveré a repetir, puesto que mi función en el marco de las distintas publicaciones que van desde literatura, historia, comunicación, folklore, filosofía, literatura infantil, educación, es otra, mi función como editor en básicamente olfatear si es que el término lo entendemos como la capacidad de percibir si una obra es buena y funciona en un nicho de mercado y por lo tanto amerita salir a la luz y ser compartida por el lector, ese ser anónimo, presente y ausente que funciona como una mano amiga y a veces como un verdugo que ha perdido toda sensibilidad ante una voz que sigue siendo fresca y que no se ha dejado atrapar por las asperezas de la vida.


Ubaldo Gil compartiendo con el público su lectura de este poemario.


Sin embargo como asumí expresar unas palabras como técnico en lingüística y literatura, quiero puntualizar y destacar algunos méritos formales del vate Zambrano: el poeta se acoge a la retórica literaria tradicional que utilizaban los grandes maestros, como Quevedo, Góngora o Rubén Darío, es decir sus versos bien alejandrinos decasílabos o endecasílabos, logran a través de la rima clásica una entonación y musicalidad que hace asequible y llena de ensoñación al lector que prefiere la poesía clásica, modernista o romántica; desde el punto de vista temático nuestro autor hace un recorrido por los vasos sanguíneos de la existencia familiar y del entorno social, siempre con una mirada cariñosa, con un modo de ser amable y sin ningún ánimo de fijarse en las atrocidades y los horrores que por momento la vida nos ofrece.

Don Luis Zambrano es autor que responde a toda una generación, yo diría a toda una sensibilidad que todavía no logra conectarse con las sensibilidades del anti poesía, del verso libre y del lenguaje soez, brutal a veces, pero que no deja de ser sensibilidad y que responden a un contexto cultural determinado. Pero quiero ser enfático en rescatar y valorar los versos del guayacán, son versos trabajados con responsabilidad, desde una formación y una visión del mundo coherente con su propio destino, no son versos irresponsables en el sentido formal de llamarle soneto o lira a cualquier cosa que pase por la cabeza o las manos, cito por ejemplo los siguientes versos tomados del poema “Corazón de madre”:

Brilló en los cielos una luz más clara,
Y apareció en las fuentes del paisaje
El símbolo de amor en forma rara,
Hasta en floridas ramas del boscaje

La negra parca con su cruel guadaña,
Con su misión de fría mensajería,
Le arranca un hijo en edad temprana
Aunque la madre gime y desespera.

Pero la Fe, ya en tiras desgarrada,
Volvió a tu corazón y a tu conciencia y sosegada paz ya rezagada,
Tranquilizó de nuevo tu existencia.

Si comparáramos estos versos que son bien labrados con entonación, rima y musicalidad escritos desde una sensibilidad muy peculiar que no abandona ni quiere salir del paraíso, inocencia infantil, con versos solo por ilustrar con un ejemplo de Pink Floyd, quien hablándole a la madre dice: “madre crees que le gustará mi canción, madre crees que intentarán romperme las pelotas”. O mucho más si los comparamos con los versos del poeta Pedro Gil, quien en el poema Madre dice: “vine a cantar y estoy perdido entre los artistas del descontento, me hiciste con ganas madre, cuando sea famoso hablaré de ti, hablaré”.



Leonardo Moreira (Vicerrector académico ULEAM); Presidenta Grupo Cultural Manta; Medardo Mora (Rector ULEAM); el autor y su esposa.

Estamos pues ante sensibilidades distintas, como dos trenes que corren a velocidades extraordinarias en sentido opuesto, por eso escribí que se trata de sensibilidades que no logran encontrarse pero que seguramente tendrán que aprender a mirarse aunque sea desde lejos, por la salud de todo el tejido social y cultural de nuestra provincia, región Manabí y el país.

Si en la geopolítica y en la globalización mundial, vivimos una era de conocimiento y tecnología con generaciones que todavía no alcanzan a morir y otras que no alcanzan a nacer, la presencia de este poemario y su autor nos invita a la reflexión porque en todo caso se reafirma con este libro la voluntad de un guayacán que sigue de pie en la naturaleza sin doblegarse en el uso del lenguaje y en su percepción de la vida; y me consta porque cuento como anécdota, que cuando yo lustraba zapatos, hace ya algunas décadas tuve la suerte de conocer y de recibir unos cuantos cajones que me ayudaron a sobrevivir y sobre todo a sentir que había alguien bueno por ahí en la calle, lo cual es muy reconfortante para un niño que tiene que volverse adulto antes de tiempo pero que aprende a ver al mundo desde distintos ángulos y distintas posiciones. Sin caer en el melodrama o el sentimentalismo que tanto daño le hacen a las culturas ecuatorianas, valoro sobre manera la coherencia de vida del autor que nos convoca, porque sus gestos cotidianos, su habla y su modo de ser, han sostenido y sostienen su discurso poético, no se ha traicionado a sí mismo, y eso es un ejemplo para su generación, y con seguridad para quienes empiezan a borronear versos puede ser una puerta que les permita mirar esa sensibilidad necesaria para un mundo y un país que necesitan paz, armonía y esperanza.
(Comentario leído en la presentación de la obra Recio cual guayacán, realizada el viernes 9 de abril en la Sala de Conciertos Horacio Hidrovo Peñaherrera de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí)