jueves, 12 de enero de 2012

“Ser útil a los demás es lo que siempre quise”

Por: Medardo Mora Solórzano
http://medardomorasolorzano.blogspot.com/

La asambleísta Marllerly Vásconez entrega la condecoración “Vicente Rocafuerte", al mérito social y educativo al Doctor Medardo Mora Solórzano, Rector de la Universidad Laica "ELOY ALFARO" de Manabí. El evento se realizó en el Centro de Postgrado.


He preferido escribir unas cuantas líneas para expresar lo que un hombre digno y honesto debe hacer, ser grato con quien con su deseo, con su decisión, con su gran generosidad, es la que ha hecho posible este acto, la doctora Marllerly Vásconez, para ella mi gratitud de siempre, decirles también gracias a ustedes amigos y amigas que me honran y enaltecen con su amistad y que han querido acompañarme en este especial momento de mi existencia, de manera singular un agradecimiento a quienes han robado unos momentos de su agitada y ocupada agenda, para asistir a esta sencilla pero no menos emotiva ceremonia.

Soy consciente que nada gratifica ni recompensa más en la vida, desde un punto de vista dialéctico, que el reconocimiento, no para decorar las paredes de un cuarto u oficina, sino como estímulo a lo que significa el recorrido de un ser humano por la vida, aquello nos alegra mucho más, cuando es fruto como en este caso, del gesto espontáneo, noble y desprendido de una Asambleísta Nacional, afortunadamente nacida en Manabí, quien a nombre y en representación del más alto foro de una democracia, como lo ha sido y es el Poder Legislativo de una República, como es el caso del Ecuador, me hace entrega de tan especial Acuerdo, en este anochecer de inicios de este nuevo año.

Recibo esta nueva distinción alentado por el que ha sido el más encendido placer de mi vida, el de ser útil a los demás, sé que eso fue lo que siempre quise hacer , procurar ser útil a los demás y no utilizar a nadie, el verbo pedir jamás fue parte de mi léxico y obrar cotidiano, preferí sin pausas ni falsas modestias, buscar como dar y hacer todo lo que me fue posible por la juventud, por Manta, por mi provincia, por mi país, aquello explica el haberme dedicado a esa ocupación tan hermosa que es la de ser docente, esa fue mi vocación no mi profesión, que es la de Abogado, ni es mi actividad ancestral que es la agropecuaria, el ejercicio de la cátedra me ha hecho sentirme permanentemente joven, nunca dejó de palpitar en lo más hondo de mi pensamiento y mis sentimientos, el obrar con el entusiasmo, la ilusión, el optimismo del adolescente del Colegio, del joven de la Universidad, por ello me siento espiritualmente joven con muchas vivencias y algo de experiencia, por eso sigo apostando por una sociedad donde la libertad, la igualdad, la fraternidad, la justicia, no sean una quimera, he soñado y sigo soñando con una sociedad en la que seamos conscientes de nuestros derechos y de nuestras responsabilidades, donde prevalezca lo real sobre lo aparente, en la que la sinceridad sepulte a la farsa, donde la solidaridad eclipse el egoísmo y la mezquindad, una sociedad en la que la verdad resplandezca y la mentira sea socialmente despreciada, una vida en que la ciencia y la experiencia se complementen, todo ello sin dejar de entender que existen utopías y realidades, sin olvidar que mi padre me enseñó que existen leyes para proteger el derecho a defenderse del más avezado de los delincuentes, pero no existen leyes para proteger las tonterías de un iluso, el ilustre profesor Albert Einstein nos repitió “no olviden que la estupidez es lo que más libremente circula por el mundo”, por eso me tiene contento en la vida el saber que comprendí el profundo e inigualable filosofar de los griegos en su época de oro, que nos enseñaron que solamente gozando de salud, tranquilidad y buen ánimo, es posible sentirnos muy bien, si a eso se añade el pensamiento aristotélico, que solo con la práctica permanente de las virtudes humanas seremos felices, puedo decir con la más certera convicción, que vivo una vida feliz, sin perturbaciones anímicas, que he aprendido y eso es bastante, ha apreciar el lado bueno de la vida.

Lo antes expresado no me hace ignorar que la vida constituye un proyecto en permanente construcción, un constante aprendizaje, el saber rectificar errores se convierte en un imperativo axiomático, la perfección solo es admisible en la fe que se tiene en los seres y creencias divinas, aquello nos impone como seres humanos saber escoger una ruta de vida que debemos transitarla con apego a nuestros principios o valores, a los dictados de nuestra conciencia, sabiendo que no somos átomos dispersos en la inmensidad del cosmos , somos parte de un planeta en el que tenemos el privilegio de tener el uso de la razón, que podemos y debemos utilizarla para obrar con sensatez, para conocer y comprender las contradicciones de la vida, para entender que debemos respetar a la sociedad y nuestros semejantes.

Pero el escogitamiento de esa ruta debe ir acompañada de la necesaria seguridad y confianza que nos evite zozobrar en el pleamar de los adelantos científicos y tecnológicos del mundo de nuestros tiempos, en los retos y desafíos que se nos presentan, debemos aprender a superar los escollos que inexorablemente van apareciendo en el caminar de nuestra existencia, ésa seguridad y confianza solo la proporciona el conocimiento que tengamos de nosotros mismos y del escenario social en el que desenvolvemos nuestras actividades, aquello solo es factible conseguirlo con educación, por eso ésta se convierte en el más importante factor formativo de una persona, solo así estaremos en condiciones de no caer en tentaciones que nos vuelva permeables a las señales de desvíos que se nos presentan en nuestro peregrinaje vital.

Soy un hombre de ideales sólidos y eso me acerca a convivir con la esperanza, sigo creyendo que la lucha porque brille la justicia debe ser un anhelo y una lucha sin plazos, sin desmayo, sin vacilaciones, sin prisas ni arrebatos, creo en la posibilidad de una convivencia civilizada en que el respeto y la decencia no sean estropeados por la patanería insolente y tosca, de los que usan la violencia y el insulto agresivo para alcanzar sus torcidos propósitos, eso es contrario a la racionalidad, la prepotencia únicamente logró por enseñanzas que nos facilita la historia, envanecer el ego del aspirante a brabucón, pero jamás ayudó a mejorar las relaciones interpersonales en las que busquemos compartir halagos y dificultades, a escucharnos mutuamente en diálogos que nos comuniquen, que en fin de cuentas se convierten en el sustento indispensable para alcanzar una vida en común que aporte a la solidaridad, al bienestar compartido y al imperio de la paz, fin ulterior de una vida en sociedad, lamentablemente el galopante avance de la tecnología y de los medios de comunicación, está logrando que cada vez nos comuniquemos menos de una manera interpersonal y directa, los mensajes vía telefonía móvil, se van convirtiendo en un medio de comunicarse entre los seres humanos.

El otro día miraba en televisión algo que graficaba la actual vida familiar, padre, madre e hijos, estaban con su celular leyendo mensajes, la empleada doméstica les habló que estaba lista la comida, todos siguieron concentrados en sus teléfonos, la empleada doméstica entendió lo que pasaba, les puso un mensaje múltiple diciéndoles que la mesa estaba servida, todos al recibirlo se levantaron al instante.

Soy un convencido que solamente la educación nos hace libres e iguales, hay que hacer todo cuanto se pueda por fortalecerla, por mejorarla, en el balance final únicamente somos dueños de lo que sabemos, del acervo de conocimientos adquiridos en y durante la vida, cualquier bien material que poseamos por valioso y fuerte que sea, siempre será fungible, nada garantiza su existencia ilimitada, todo es transitorio en la vida, incluso nuestra vida es frágil y se acaba, porque tengo esas convicciones, he apoyado una reforma educativa que tenga como ejes y preceptos fundamentales la calidad y la equidad, ésos son los pilares insustituibles sobre lo que se debe edificar un proceso educativo que busque alcanzar un excelente nivel de conocimientos y una definida inclusión social, con igualdad de oportunidades para todos y todas, que estimule la dedicación al estudio, la investigación, que nos sirvan de transporte para hurgar en las entrañas de la ciencia, que nos aliente en los afanes de realizarnos en nuestras aspiraciones humanas, esos son los insumos que nos facilitarán formar mejores ciudadanos y ciudadanas que nutran de civismo al colectivo social, ellos y ellas son los cimientos sobre los que se puede edificar una mejor patria, cuyos sagrados intereses no pueden servir de pretexto para promover slogans, que solo sirven para un mercadeo artificioso de productos, incluyendo el de mediocres u oscuros personajes.

Se me ha conferido la presea Vicente Rocafuerte, ilustre patricio que nos enorgulleció como país en las Cortes de Cádiz en España, no sólo nos representó también fue un enviado plenipotenciario de México, con su elocuente oratoria hizo flamear el nombre de nuestro país, su defensa de la independencia de las diversas colonias americanas, no conoció de claudicaciones, su apasionada lucha por la libertad lo convirtió en abanderado de la revolución civilista del 6 de Marzo de 1835, que nos permitió terminar con el dominio del militarismo venezolano representado en aquella época por Juan José Flores, fue un defensor del orden, de las finanzas del Estado, de la instrucción pública, porque comparto esas tesis, es que asisto a esta ceremonia con plena conciencia de que este acto no es incompatible con mi forma de ser y pensar, por ello termino estas frases, diciéndole a usted Doctora Marllely Vásconez, que así como hay que olvidar lo desagradable e ingrato de la vida, deben recordarse y no deben olvidarse gestos que como el que usted ha organizado, está revestido de una desbordada calidad y calidez humana.

Manta 9 de Enero/2012

Recomendados de la semana


Hallado en la grieta
*Colección Almuerzo Desnudo

Una nostálgica narrativa de tormentos e insidiosos idilios, se entreteje durante el desenlace de la última urdimbre novelesca de Jorge Velasco Mackenzie (Guayaquil, 1949), al permitimos compartir este, su vigésimo segundo engendro literario, que muy insular e inspiradamente, ha bautizado como Hallado en la grieta.
Nosotros, hipócritas e incautos lectores, asistimos a la tormentosa historia amorosa entre dos personajes que revelan y rememoran, su escabroso enlace amatorio y paradisiaco peregrinaje isleño, transcurrido en los entrañables escenarios de nuestro archipiélago, donde se fabulan los entretelones de los convulsionados acontecimientos y circunstancias, que aureolan la vida, pasión y experiencias de Ailyn y Valdemar Ventura (…).
Embarquémonos pues, a desentrañar esta enigmática aventura escrita con minuciosa pasión…
Víctor Garay Oleas



Entre dos aguas
Colección de Historia Heródoto

El libro Entre dos aguas. Tradición y modernidad en Guayaquil (1750-1895) abona a la escueta historiografía local sobre una realidad poco estudiada: la de aquello que permanece oculto en la trama de relaciones humanas y que se entreteje en el mundo privado, el del hombre de carne y hueso.
Hidalgo revuelve en fuentes para develar una historia diferente a aquella sustantiva que da pie a lo que se identifica como “guayaquileñidad”. La suya es una empresa crítica que desborda la afirmación en héroes y monumentos considerados por la mirada interpelante como escandalosamente parciales.
Un libro que, indudablemente, aporta nuevos referentes y perspectivas hábiles para entender la experiencia social.
Lupe Álvarez


Paúl Puma Antología Personal
*Colección Almuerzo Desnudo

Este libro recopila textos de los libros de poemas Versos Animales, Eloy Alfaro Híper Star, Felipe Guamán Poma de Ayala y Pi. Puma es uno de los escritores más originales de las últimas generaciones de Ecuador. Parecería seguir una ruta intermedia entre lo sublime y lo cotidiano. Fabián Casas, poeta y narrador argentino, Premio Anna Seghers, sostiene (al referirse a Pi) que “conserva la misma potencia en su escritura que pide por salir del papel y entrar en la historia”.




Dedicadencia
*Colección Almuerzo Desnudo
En días donde predomina la búsqueda desesperante de fama y de publicación de ciertos "poetas malitos" (?) es un estímulo encontrarse con esta colección de poemas dedicados a cumplir con la responsabilidad humana, terriblemente humana de escribir. Y escribir bien o no escribir nada. Reafirmo mi convicción de que estamos frente a un joven talento que maneja muy bien el juego de palabras, la ironía y la metafórica contundente. Reafirmo, aun a riesgo de las risas de los frustrados de que Ernesto Intriago en su segunda colección de poemas, Dedicadencia (dedicatoria a la decadencia) retoma el caminar creativo con madurez y sabe que al hacer poesía con responsabilidad estamos haciendo conciencia de país. Porque en esta poesía no encontramos "aves de ensueño" ni endulzantes gramaticales. Él no padece diabetes lírica por eso asume la tarea poética sin versos light. Este joven poeta -lo digo yo- está haciendo conciencia de país.

Pedro Gil

Visite nuestro catálogo en www.marabierto.com.ec (con opción a descarga). Síganos en Twitter @editomarabierto . Estamos en Facebook, los interesados en obtener los libros pueden visitarnos en Manta, en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, tercer piso de la Biblioteca – Departamento de Edición y Publicación Universitaria – Editorial Mar Abierto.

Al otro lado del charco


(Fragmento)

Camino hacía Vergel, con dirección Benitachel a un costado de la 3.32 se encontraban como de costumbre varias mujeres ejerciendo el trabajo más antiguo del mundo, entre ellas: Diana de origen Rumano. Su piel blanca , ojos azules, boca pequeña, con una sonrisa picaresca , su cabello negro azabache , de una perfecta originalidad , sus pechos majestuosos ,colocados como dos montañas altivas, tenían la invitación al erotismo , a un desafío, de los necios que quieren explorar un cuerpo de ángel ,tal vez caído del cielo , caminaban , a un costado de la cuneta , con prudencia.

Cada trescientos metros habían dos y tres mujeres a lo largo de carretera, mostrando sus preciosas piernas, soportando las bajas temperaturas.

Casi semidesnudas se les veía las nalgas, impacientes se movían dando pequeños pasos mirando la carretera, esperando, esperando: no les afectaba a cuantos grados estuviera, con tal de captar clientes, los coches que pasaban raudo les hacían dedo, se detenían para verlas de cerca, por supuesto que eran guapas y ¡qué desperdicio de mujeres! Frisaban entre los 18 a 22 años, otras un poco mayor de 24 a 26, en la mayoría no pasaban de esa edad, en una palabra eran sumamente jóvenes. Por curiosidad un buen día pregunté a una ¿por cuánto se vendía?-contestó seca con su corazón de lata vacía-30 euros – lo dijo virando la cara como esquivando su desventura ,luego aceleré y me fui a mi curro; éste era un trabajo repartido por todo los pueblos del territorio español, el boom de la construcción, generaba este tipo de trabajo clandestino en las carreteras, mujeres de diferentes nacionalidades , vendiendo el polvo más barato sin pagar impuestos, en otros lugares ,eran controladas para ejercerlo que a mucha honra llevaban normalmente ,La Trocha ,El Quijote , El Bazoc El Romaní ,estaban repletos de clientes cobraban 45 a 50 y 80 euros la media hora .

Vinieron muchas mujeres engañadas a trabajar, luego les retenían el pasaporte y las obligaban a prostituirse. Sobre todo eran mafias organizadas que operaban.
Las bandas de Trata De Blanca, en varias ocasiones fueron desarticuladas y muchas de las mujeres liberadas.

Mientras curraba en Benitachel, descendí hasta un balneario postrado al pie de la montaña rocosa, una altura de unos doscientos metros, encumbrada y majestuosa, la vista era magnifica se podía divisar toda la costa del mediterráneo poblada de chalet ,en su mayoría habitada por extranjeros alemanes, británicos, franceses, antes fueron asentamientos de Marruecos, en la parte más alta sobresalía un faro hoy por hoy un monumento al pasado , la playa al pie de la montaña siempre con familias dispersas por los alrededores sobre todo los días particulares, se veían desnudas alrededor de la rivera. Ese día el clima estaba loco: ¿será el calentamiento global? En pleno invierno hacía un fuerte sol, exclamé; abrigaba una temperatura entre 20ª 22 grados centígrado, quise comprobar con el mar si estaba tibio, me desnudé, me sentía un Adán en el edén caminando al encuentro con el mar, solo imaginé a Eva a mi lado; y me di un buen chapuzón recordando las playas de mi lindo Ecuador, tan pronto como me metí salí corriendo, los huesos crujían al contacto del agua estaba helada la condenada mar me había engañado como a un niño , rápidamente me abrigué: muy cerca, unos ingleses se bañaban plácidamente, para ellos era solo verano el jodido mar, sin importarle cuan helada estuviera. En la tarde a la puesta del sol pasado de la cinco , de vuelta a casa, pensaba en mi país ,mi pequeño terruño, metas lejanas, metas vacías, mi país que me ha sacado dos veces a emigrar primero a Venezuela luego a cruzar el charco. En fin de algo había que vivir en esta jodida tierra.


Este es un abreboca de la novela Al otro lado del Charco, de Jorge Zambrano, que Mar Abierto publicará este año.

LA VIDA ES UN CUENTO O EL CUENTO ES UN CHISME DE LA VIDA


El relato en los cuentos de un libro de tradición oral manabita.

Nacemos cuenteros pero nos hacen chismosos, nos hacen mentirosos. Tan mentirosos que el chisme y la mentira superan nuestra propia capacidad creadora del cuento. Y para contar debemos mirar a la cara. Dejar que el otro piense que lo contado sucedió “porque así lo decía mi abuelo”. (América hispana sabe que fue conquistada por los Españoles con Dios y el Diablo juntos. La evangelización no hubiese sido posible si al mal no interponíamos el bien y viceversa).

¿A cuenta de qué todo esto? A cuenta de cuentos que asumimos verdaderos relatados en el libro Hay chismes que parecen cuentos pero hay cuentos que no son chismes, del Lcdo. Gonzalo Díaz Troya, catedrático de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manta. Hijo natural de El Carmen. Quien nos redescubre este fantástico mundo del relato tradicional que el pensamiento mágico del montubio creó desde siempre en su mítica función inventora frente a lo insospechado y subjetivo. Relatos de fuego diría Carpentier. Tremendamente bien contados. Como debe contarse un cuento.

Quien cuenta en este sabroso libro de cuentos no es un narrador cualquiera, -pese a que el autor manifiesta en la introducción que los cuentos “son de tradición oral”-. Es un narrador versado en el arte de contar. Pareciera que el narrador no fuera quien escribe sino el mismísimo montubio, -o el mismísimo diablo, lo mismo da-, sentado en un sillón de bejuco inmutable, histriónico; tratando de señalar que quien no crea lo que está contando, el diablo se los llevará al altar de los infiernos.

Fantasía y realidad: los hombres cuentan las mujeres asientan.

El narrador oral es un sujeto exagerado cuando se representa como hombre. La propia atención de quienes lo escuchan lo hace sentirse superior. La mujer en cambio es un escáner de la inteligencia. El hombre no piensa, actúa. La mujer piensa, es hábil, astuta, manipuladora. El diablo no pueda con ella porque la mujer es mejor que el diablo en la construcción de las argucias. El diablo no hace trato con las mujeres.

Hay chismes que parecen cuentos pero hay cuentos que no son chismes, es un libro de cuarenta cuentos. Su autor nos percata de una moderna manera de recrear el relato oral a través de la escritura. Esto no es nuevo en el mundo del cuento de tradición oral, sí es nuevo en Manabí cuando el que cuenta es “un montubio académico”. Un “montubio ilustrado por la universidad” que un día decidió contar lo que su pueblo y su gente montubia de El Carmen le contó. Y lo hace bien. Tanto que, todos los cuentos que leí, sedujeron mi interés por la forma narrativa de contar y la bien lograda escritura de los mismos. Quisiera contar parte de ellos para representarme como narrador en primera persona, pero el autor lo hace bien y con solventes recursos estéticos.
Incesto y diablo: el hombre, manipulador de imágenes.

Todo relato de extracción y tradición oral campesina en América hispana se caracteriza por la manipulación del hombre casado hacia su mujer cuando quiere ocultar sus pecados. El marido incestuoso manipula el desasosiego de la esposa haciéndole creer que “es el maligno” quién tiene relaciones con sus hijas debido al extraño comportamiento de estas en las relaciones de familia.

El autor de Hay chismes que parecen cuentos pero hay cuentos que no son chismes, nos ejemplifica en estos relatos el incesto montubio:
El jefe de la familia se dedicaba a recolectar tagua, y acostumbraba a llevar a sus hijas, para que le ayuden en su labor; cuando la hija mayor empezó a brotar botones en su inocente pecho, su padre comenzó a cortejarla. Según él ya podía aguantar con hombre, y allí, en medio de los montes, la violó. (Del cuento, Las visiones de Semana Santa).

Montubio sin fiesta “no es montubio”

Acabo de hacer un juicio de valor. Pero estos cuentos tocaron mi debilidad y mi entusiasmo. El baile, la música, la alegría montubia que en medio de tanto olvido a la que estás sujetos no dejan de verse como portadores nucleares de su cultura.

En Bartolito el fiestero la cosa es distinta. Por fiestero mayor llega un día en canoa a una casa de fantasmas, la música lo convocó. Al darse cuenta que bailaba con muertos, huye. Los fantasmas siguen a Bartolito y Bartolito el fiestero llega a casa y se arropa. De tanto susto le sobrevino una fuerte diarrea que inunda a olor de mierda la casa. El jefe de los fantasmas pide que le traigan al bailarín pero los fantasmas le gritan que solo perciben un fuerte olor. Debido a la proximidad del amanecer, los fantasmas huyeron indicando que esta vez el bailarín se le escapó, de lo contrario cargaban con él.

Les aseguro que fue divertido leer este cuento. Que si bien es un cuento, me pareció la mejor de las chamulladas que un lamparoso (vam, vam, en Cuba. El bacán del barrio en nuestra habla popular) de esquina pueda estar contándonos. Testifico que no solo reí hasta el hartazgo. Me cagué de risa. Puesto que cagar para mí, fue augurio y buena señal. Así logré espantar al diablo, que de tanto leer estos cuentos, se había metido en mi escandalosa risa.

La Editorial Mar Abierto de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manta vuelve a atinar en la publicación de un buen libro. Estos cuentos que no son chismes, deben ser leídos y reapropiados por los habitantes del El Carmen. Por los Manabitas. Y seguirse contando. De lo contrario se los lleva el diablo. O tendrán que cagar en presencia de éste, ya que como bien saben, al diablo le molestan los cochinos.

Wilman Ordóñez Iturralde

Fragmento del estudio introductorio del libro Hay chismes que parecen cuentos, pero hay cuentos que no son chismes, de Gonzalo Díaz Troya.

Un abreboca de la colección Almuerzo Desnudo

Carne Tierna y otros platos

Este libro de relatos es la ópera prima de Diana Zavala. “Penetrante literatura que no se basa en fotografiar la realidad sino en crear personajes y situaciones mediante ...un lenguaje. Es en el lenguaje, en su dura cadencia, en su fluir y configurar la angustia de sus personajes, en donde el libro consigue desplegar toda su potencia. Es ahí, en la confrontación y el acabose de la desdicha diaria en donde hierven estos platos y, especialmente, en los finales de cada cuento: sorpresivos, poderosos, cautivantes, ricos en su acritud y su belleza”, Juan Secaira.



Fulgor de la derrota

Poemas del guayaquileño Ángel Emilio Hidalgo, “Fulgor de la derrota condensa lo mejor del arte lírico: lo cortante de sus líneas llama a reconsiderar la importancia de la sobriedad del decir poético en una época en que los conceptos, de tanto repetirlos en situaciones anodinas, se han vaciado de sentido”, Fernando Balseca.


Horacio Hidrovo Peñaherrera Antología Poética


Sobre esta obra que reúne la poesía del poeta manabita, Fernando Tinajero señala que Hidrovo vive entre murallas (quisiera cruzar el camino más largo/ pero más allá hay una muralla/ otra muralla), la primera es la separa a todos los poetas, la segunda es la que separa a los campos y ciudades provincianas de la gran ciudad. Horacio es la voz de la periferia, de aquella cuya sola existencia es una denuncia de los que hicieron de los saberes y la palabra una propiedad tan privada como la tierra. La palabra poética de Horacio Hidrovo es palabra política, es la reivindicación de la más humana de las condiciones del hombre; el derecho a la palabra”.


Parecen buenos muchachos
“William Happe, nos muestra otro mundo, antítesis de escenarios frecuentes en la literatura, de ahí su título: Parecen buenos muchachos, donde los personajes salen de mundos bajos, y se desenvuelven en entornos de mafia, violencia, crudeza, venganzas, robos y asesinatos. El filósofo griego Epicteto, nos dice: “si quieres ser bueno, cree primero que eres malo” y es que en calidad de lectores, vemos que Happe, en sus relatos, nos presenta el mal que “acecha” y que domina a sus protagonistas, constituyéndose en el hilo conductor de estos cuentos “, Leticia Loor.

La cruel condena de llamarse Kike Vega
Sobre la novela de Víctor Arias Aroca, Patricio Lovato reseña “Verán personajes famosos desfilar, con total irreverencia, aparecen por Charapotó a la convocatoria de un milagro: el poeta Jorge Enrique Adoum, con su libro: Ecuador, Señas Particulares; y nada más ni nada menos que su maestro (el maestro de Víctor Arias) Miguel Donoso, para vender su libro: Ecuador: Identidad o esquizofrenia. El hilo conductor es frenético: El personaje vive las calles, la cárcel, los barcos, la música, el éxito, los milagros, el abandono, la corrupción, y más que nada los cuentos (…)Su lectura es fácil, su lenguaje, simple, accesible, su prosa, el baúl para encantar y su tesis, digerible, no requiere diccionarios. Aprovéchenlo”.


No debería haber mujeres buenas

Sobre la ópera prima de Yuliana Marcillo “Versos que golpean la conciencia, que dejan una sensación de lluvia pegada a la ventana, de un enorme insecto que se desnuda en un charco de estrellas, los poemas de este libro prorrumpen de una originalidad que bucea la cotidianidad con unos ojos que aterran, que hieren, desafían, solo recuerdo a Bukowski que esperaba la muerte como un gato. Un poemario que transgrede la sintaxis de la vida, que bucea lo recóndito del ser humano”, Cristian López Talavera.

UNA SORDERA CRÓNICA

Ilustración: José Márquez.


Por tres noches consecutivas don Grismaldo no había podido conciliar el sueño a plenitud como consecuencia de un fuerte dolor de oído. La molestia se había ubicado en el lado derecho y sentía únicamente un zumbido largo y permanente, perdiendo parcialmente sus facultades auditivas. La gravedad del caso, obligó a don Grismaldo a concurrir a su médico personal. Esta alteración lo había venido acompañando aproximadamente unos seis meses; don Grismaldo había adquirido el hábito de hurgarse los oídos con cualquier elemento que tuviese al alcance de la mano. Generalmente se introducía la llave del auto y de esta forma obtenía alivio temporal; en otras ocasiones, recurría a su esferográfico y se extraía cera, y de un tiempo atrás, en la zona del pabellón constantemente le aparecían granos que una vez maduros, los extirpaba con métodos que estaban totalmente divorciados de la asepsia.

Este mal que se había hecho crónico, incidió de tal forma que don Grismaldo había notado cierta pérdida del equilibrio sin saber científicamente la razón del mismo. Su dolencia se debía a una faringitis crónica que por los conductos de la trompa de Eustaquio repercutía en el nervio vestibular, el que regulaba el equilibrio en las personas.
Logró llegar hasta la clínica y en el portal de la misma se encontraba su médico impecablemente vestido de blanco y con rebosante salud. Su mirada estaba totalmente perdida mirando al mar, posiblemente recordando sus faenas marinas cuando cuarenta años atrás llegaba hasta la boya en su bote, en pesca deportiva, frente a su casa en el barrio Córdova. El éxtasis de sus recuerdos fue interrumpido por don Grismaldo, al verlo a simple vista, adivinó varias noches de insomnio.
-Doctor tengo un fuerte dolor de oído – dijo don Grismaldo.

Sin pronunciar palabra, el médico en fracciones de segundos lo quedó mirando y con un movimiento de su cabeza exteriorizó mecánicamente su asentimiento, dio media vuelta y llegó hasta su consultorio.

Se sentó en el sillón, extendió el brazo y haló la gaveta del escritorio de donde extrajo el equipo de diagnóstico. Paralelamente, don Grismaldo ya se había sentado en el banco que estaba dispuesto frente al escritorio, y alcanzó a mirar fugazmente tanto al médico como a su equipo que portaba.

El doctor, tomó suavemente la cabeza de don Grismaldo y la hizo inclinar, abrió la entrepierna y ligeramente se agachó, introdujo el otoscopio en el conducto auditivo externo y observó la zona de la dolencia y en el lapso de unos cinco segundos, logró ver a plenitud la membrana timpánica inflamada. No había tapón de cerumen, ni existía otorrea. La presencia de pus era negativa; por lo tanto, se descartaba la ruptura de la membrana. Maquinalmente volvió al sillón del escritorio y en el intervalo, apagó el explorador. Tomó con sus manos el recetario, cuando fue interrumpido por do Grismaldo.
-Doctor, cuál es mi problema? Será que me he procurado una infección, pues tengo la costumbre de hurgarme en los oídos con la llave del auto-, dijo don Grismaldo, con cierta angustia que no podía disimular.

Ya escribiendo la medicación y sin interrumpir la tarea, dijo: -posiblemente-, a secas.
El mutismo del galeno acrecentó la inquietud de don Grismaldo y mientras tanto el médico, en la otra cara del recetario, se propuso escribir la manera y forma de usar las gotas recetadas.
-Doctor, no será que en forma constante de un tiempo acá me están saliendo granos en el oído y procedo a extirparlos. ¿Será esto, el motivo de la dolencia?, preguntó el paciente.

-A lo mejor-, dijo el doctor, sin levantar la cabeza, ya que aún no terminaba el diagnóstico.
Superado esto, tomó con la mano derecha la prescripción médica, se paró, lo mismo hizo don Grismaldo, maquinalmente tanto el profesional como el paciente extendieron sus brazos, el uno para entregar la receta; y, el otro, para recibirla; y, el médico por fin articuló palabra:
-No se descarta también, que el mal de oídos se deba por las “güevadas” que usted oye en el puerto…


Este texto es parte del libro de relatos que Mar Abierto planea publicar en el 2012. El doctor Julio Cevallos Murillo fue rector del colegio 5 de Junio, también Ministro Juez.



EL DESCABEZADO

Por: Gonzalo Díaz Troya





Ilustración de Jaime Villareal.


Clemente Triviño, conocido en el pueblo como hombre pacífico, en uno de esos tantos domingos, muy de mañana, ensilló su mular y cargó como setenta y cinco libras de cacao a cada lado de la bestia. Algo había que llevar para vender, de lo contrario, ¿con qué dinero haría las compritas para la semana?

Una pertinaz llovizna caía por la zona. Clemente cubrió su cuerpo con un grueso poncho de goma, de esos que por allí los hacían con la leche del árbol de caucho, montó y lentamente se alejó por el fangoso callejón, mientras era seguido por las miradas lánguidas de su esposa y sus hijos, que parecían predecir la desgracia que caería sobre él.

El camino era difícil, largos trechos rebosantes de lodo por los que el mular enterraba sus patas hasta cubrir parte de su panza.

Cerca del pueblo estaba el río, donde Clemente lavó su cuerpo y las grandes fundas de plástico que cubrían el producto que llevaba para la venta. En el pueblo, que tendría a lo sumo unos quinientos habitantes, había mucha algarabía, era domingo, no era para menos. Vendió el cacao y, después de llenar medianamente las alforjas con las provisiones para la semana, como a las once de la mañana, se dirigió a la cantina del pueblo. Entre copa y copa, fueron avanzando las horas, perdió noción del tiempo. Ni de almorzar se acordó.

La noticia de un sangriento crimen en las afueras del pueblo se propagó, un clima de nerviosismo invadió la cantina. Mas, pronto todo volvió a su estado habitual.

Rayaban las seis de la tarde. Clemente apenas podía pararse, salió del lugar zigzagueando hasta llegar a su mular; subió en él y se encaminó a su hogar. Sabe Dios como en aquella y otras muchas ocasiones lograba llegar hasta su casa por aquellos caminos extremadamente malogrados por el invierno. Cerca de su destino, los aullidos del perro avisaban que Clemente se acercaba. Su esposa salió al corredor, con el candil en la mano, a recibir a su esposo. Como en otras ocasiones, su cuerpo simulaba un horripilante monstruo todo embarrado de lodo; al parecer varias veces había visitado el suelo. Se bajó del mular, torpemente tendió la alforja hasta las manos de su esposa y allí nomás, repentinamente cayó en el entablado.

No habían pasado ni diez minutos cuando un grito escalofriante se escuchó en la azotea de la casa. Era su esposa. Clemente, arrastrándose por no poder sostenerse en pie, llegó hasta ella. La encontró sobrecogida en un rincón observando de reojo, bajo la tenue luz de una lámpara que colgada de un clavo de la pared, una ensangrentada cabeza humana que yacía en la boca de la alforja.

Se le fue de un soplo la borrachera. Introdujo la cabeza en la alforja y, sin importarle la hora ni la distancia, corrió como loco sin parar hasta el pueblo. Llegó al destacamento de la policía rural. Contó que alguien había puesto aquella cabeza en su alforja mientras él tomaba unos tragos en la cantina. En voz baja, los rurales conversaban entre ellos y concluyeron que, efectivamente, esa era la cabeza del hombre que habían encontrado muerto en ese día. Sin mayor explicación, encarcelaron a Clemente. Al día siguiente lo trasladaron al cantón Bahía. Y por ironías de la vida fue culpado de ese crimen. Hace poco salió de la penitenciaría, tras cumplir trece años de condena. En realidad eran dieciséis, pero le perdonaron tres por buena conducta.



Esta historia es la primera de un libro que publicará este año Mar Abierto. Gonzalo Díaz Troya, decano de la extensión de la Uleam en El Carmen, narra con vibrante oralidad cuentos, leyendas de la tradición oral manabita y algunos de otros lugares. Esta obra tendrá ilustraciones, sin duda un libro de colección.