jueves, 4 de junio de 2009

El canto de los rieles, pronto en circulación


El canto de los rieles, historia del ferrocarril en Manabí 1895-1966
Jaime Cedeño
152 páginas
Mayo del 2009
ISBN: 978-9978-332-24-5
Colección de de ensayos Balsa Manteña # 4

COMENTARIO DE LA OBRA
El "Canto de los Rieles" de Jaime Cedeño Saltos, es sin duda un trabajo de profunda investigación efectuada con singular afecto y dedicación, texto que cumple la misión de un buen libro, sirve de guía y consulta para quienes desean conocer fidedignamente la historia del ferrocarril, las ventajas que históricamente tuvo este medio de transportación a nivel mundial, y lo que más le ha interesado al autor en el trabajo realizado, efectuar una narración históricamente fundamentada y muy bien concebida sobre la añorada época del ferrocarril en Manabí.
Es importante destacar que el autor nos hace advertir que Alfaro buscó unir la mayor cantidad de pueblos manabitas que estimaba con clara visión debían tener mayor conectividad…
La acuciosa investigación del autor no deja nada a la especulación, ni a la interpretación, ni a crear imaginarios en las épocas de auge del ferrocarril de Manabí, por eso menciona con nombres y apellidos a los personajes ligados al rugido de los "carriles" (así los denominaba el hombre común), cita las actividades económicas que prevalecían en aquellos tiempos…
Jaime Cedeño Saltos se siente parte del canto de los rieles y de la esperanza de su pronto retorno, ese es también un sentido anhelo nacional, los recuerdos dejados por el ferrocarril no se han borrado de la mente y espíritu de los ecuatorianos que lo disfrutaron y lo disfrutan de lo poco que queda del mismo.
Medardo Mora Solórzano



BIOBIBLIOGRAFÍA DEL AUTOR
Jaime Cedeño Saltos: (Manta, 1970) Egresado en Comunicación Social de la ULEAM. Músico y compositor. Coautor del libro Los Tauras: crónicas de una época violenta (2001) El canto de los rieles, historia del ferrocarril en Manabí 1895-1966 (2009). Director del proyecto Manabí: huellas y rastros, que se encarga de recopilar y rescatar vestigios históricos de los cantones manabitas. Prepara un libro sobre códigos populares y otro sobre la historia del ferrocarril de Manabí.


lunes, 1 de junio de 2009

Alta hora de la noche



Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
será el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di silabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.
Roque Dalton


Paúl Puma
(Poeta quiteño)

Este es un intertexto y Pedro Gil parecería recoger las últimas palabras de este poema de Roque Dalton para decidir su poesía y sus fulgores narrativos acariciándose el desparpajo de su propia síntesis trágica y amarga en Soledumbre.
Sus talleristas bien han sabido penetrar en ese aliento poético que clama a gritos desde algún lugar del mundo, Manta, quizás, octubre 5 de 2008, casa de recuperación para adictos "Volver a vivir".



Yuliana Marcillo


Gil siempre me recordó a Panero, a ese prominente hombre de letras ácidas contando gladíolos o cuidando su animal herido en la residencia de su manicomio. Muy lejos de ese Panero que se dejaba morir con los homosexuales y las prostitutas en los basureros de Madrid. Infinitamente lejos de Gamoneda, Antonio, y de ese Libro del frío que tanto balbuceó el irreverente como una ridiculez de la estética del pesimismo -si esa joya que es el pesimismo se puede dejar imponer una estética-.
Hace poco conocí en Berlín a Héctor Hernández Montesinos, una mezcla de Panero y Gil de 36 años, ebrio primero, luego en trance y en bata, buscando alguna luz desde la camilla con un fondo gris plagado de baldosas frías y clínicas para formar la portada de su libro COMA, un bien nutrido escupitajo a los mejores poetas chilenos desde la propia decodificación: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Huidobro en el antro de unos textos insuflados de ridículo. La mitad de Chile ama a Montesinos, la otra mitad lo detesta.


Ernesto Intriago


Aquí, en este país, no sé cuantos amamos a Pedro o cuantos lo odiamos pero, como diría Saramago, "la indiferencia es la peor forma de egoísmo" u el egoísmo es la mejor forma del olvido.
Sé que a Gil como a mí -excusas por citarme- nos disgustan las poses. Un gran sexo es superior a una biblioteca de Kamasutras, un gran golpe inesperado y eficaz es más certero que cientos de films de Bruce Lee, a propósito de eso que menciona Pedro en el prólogo de Soledumbre y que sólo los que hemos habitado el condominio del suburbio podemos comprender.
Soledumbre, soledad herrumbrada, soledad de pesadumbre, peso de la soledad más allá de la costumbre, neologismo enriquecedor para una proposición tan diversa.
Pero, dejad-me recoger a Lodge para extenderme 4 ó 5 párrafos más en los resortes firmes de algunas piezas narrativas que componen el libro (La escalera de Monserrate Delgado, Roxxanne, La otra orilla de Verónica Sánchez) o de los puntos de vista cargados de simbología, sin digresiones en que tanto enfatiza Juan Bosch. Relatos correctamente escritos, el monólogo interior (Gestos de desaire, Sánchez). La intertextualidad de los personajes (Corazas de Diana Zavala).


Pedro Gil

Desde ese punto azul llamado tierra que tanto esbozaría Carl Sagan toco la ingravidez y los Amores líquidos de Yuliana Marcillo. Palpo nuevamente La escalera a la que pretende subir Monserrate. Es difícil esperar frente al mar, puede zarpar un crucero y llevarse nuestra propia inmortalidad (Ernesto Intriago) como cuando Guy de Maupassant, en su Adiós, retrata a esa vida tan fugaz y tan alada por una maquinaria de desolación.
Cuando conversamos con Jessica Galán, que ahora vive en Miami, vislumbramos un encuentro familiar con los autores de Soledumbre en Quito, atendimos a esa sentencia de Émile Zola "El ser humano es el único capaz de hacer fuego." El mismo fuego que Galeano encontró en la palabra abracadabra hace poco en una entrevista a la cadena CNN: “Abracadabra significa Envía tu fuego hasta el final", dijo Eduardo, Última frase del programa”.
Stevenson afirmaba que las mentiras más crueles -eran-son dichas en silencio. Y el silencio es el peor enemigo de ese desvaído reflejo que tenemos por modernidad. La post modernidad no existe para esta hatun llacta -excusas por emplear al sagrado Kichwa en un discurso que casi nada o nada tiene de él- es una feroz búsqueda de un camino nuevo. Mar abierto desde el spondyllus novísimo cargado de la genética de los primeros formadores de nuestra soberana identidad. Cuán atroz puede ser el silencio para acallar la labor de quienes gestan la cultura del país desde Manabí, desde Manta, desde los rincones extraditados de la nación.
Aquí, tan solo El último lector de Ricardo Piglia, aquí Berlioz en la celebración de su Sinfonía fantástica. Voir ici solamente Cookie de Diana Zavala, o el amor tirano de Galán o Blushes marrones de Liliana Arcentales. Voir la el ímpetu de nuestra sangre costera en la delectación de las sílabas After sun de ese hospital donde una hermana muerta susurra una canción al herido por la despiadada vida y por la lluvia matizada de dulces y retorcidas estrellas.
(Comentario leído el pasado miércoles 29 de abril en el Museo de la palabra del Ministerio de Cultura a propósito de la presentación de la obra poética narrativa Soledumbre)

Salud, dinero y amor





La Editorial Mar Abierto de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí anuncia a la colectividad manabita y del país que ya está en circulación el libro Salud, dinero y amor del autor Fernando Donoso Vega, obra que inaugura la colección de Medicina Hipócrates.
El libro en mención se lo puede adquirir en la librería de la ULEAM, que se encuentra ubicada dentro de la biblioteca universitaria.

Comentario de la obra:

Ubaldo Gil Flores, Director y editor de Mar Abierto, dice al respecto de la obra: “En el presente texto, el autor afirma que el cuidado de la salud, no es responsabilidad exclusiva del Estado, instituciones de beneficencia u organizaciones médicas privadas. Esta gestión amorfa es el medio del que se aprovechan “almas caritativas” para brindar “caridad” a ciudadanos enfermos e indefensos por el pánico a las enfermedades que siempre han existido. Pone énfasis en que la medicalización, y comercialización de drogas y fármacos contribuyen a mantener el círculo vicioso enfermedad –consumo de medicamentos- como un gran negocio para los países ricos, igual a la producción y tráfico de armas. Y por todos los medios, incluyendo a los actores: paciente y profesional de la salud tratan de evitar se cumpla la lógica para mantener una salud integral, cual es, la promoción y prevención teniendo como base, la calidad de vida, individual y colectiva.
No soy médico pero sí tengo vocación de enfermo, por tanto tengo la suficiente imaginación en base a sufrimiento real y ficticio para saber que este libro y su autor se constituyen en un referente para los tantos pacientes que por el mundo andamos, y sobre todo un norte para los médicos que han perdido sensibilidad ante el dolor y la pobreza ajena.”

Perfil del autor:
Jorge Fernando Donoso (Quito, 1953) es médico, especialista en Cirugía digestiva y laparoscópica. Como profesional ha trabajado en distintos centros médicos del país, así se ha destacado como médico residente de cirugía del hospital de la policía (1981-1982), médico militar de la Fuerza Aérea ecuatoriana (1983-2003) y médico tratante de cirugía del hospital general de las Fuerzas Armadas (1992-1996).
También ha sido tutor de la maestría en Desarrollo Local y Salud de la universidad a distancia de Loja, Director de la Clínica FAE de Manta, médico Especialista Tratante y Jefe de docencia e investigación de la clínica San Gregorio de Manta (donde actualmente tiene su consultorio).
Se ha capacitado debidamente, asistiendo a varios cursos concernientes a su carrera, también a Congresos de cirugía del país con temas libres en cirugía por videolaparoscopía y cirugía general, donde ha sido moderador de algunas mesas redondas y conferencias de la especialidad, en Quito, Guayaquil, Cuenca y Manta.
Es autor de algunas normas técnicas y protocolos de cirugía convencional y laparoscópica. Tiene inédita la obra Trauma y violencia: un azote social.

jueves, 14 de mayo de 2009

Barricaña, la parada guayaquileña de Soledumbre








Por: Alexis Cuzme

Nadie puede decir de dónde proviene un libro,
y menos que nadie la persona que lo escribe.
Los libros nacen de la ignorancia, y si continúan
viviendo después de escritos es sólo en la medida
en que no pueden entenderse.
Paul Auster


Barricaña es un lugar para informales, para beberse todas las bielas que pueda aguantar el hígado y el bolsillo, arrinconar a una pelada en la zona oscura y dejarse envolver por las palabras leídas o interpretadas de un libro.

Tamara nos ha esperado con la gallada de allá, está cambiada, luciendo nariz nueva, meneándose más de lo debido en un lugar con muchos solitarios. Es a quien menos esperaba ver, por eso agradezco ser un desertor, no más soledad para mí.

No he tenido necesidad de explicarle qué hago aquí, ella sabe el rollo: que el libro Soledumbre, escrito por los talleristas y el mismo Pedro Gil se presentaba justo el mismo día en que su décimo quinto novio la dejó el año pasado, un miércoles 6 de mayo. Que el escritor Ángel Emilio Hidalgo haría la presentación; que la revista libro Cyberalfaro # 17 también se presentaría a cargo del poeta Luis Carlos Mussó. Cosas básicas, según ella, para una chica interesada en la cultura.

Pero lo que no sabía es que se rendía un tributo póstumo al actor y propietario de Barricaña, Enrique Ponce, por eso cuando el escritor Carlos Calderón Chico hizo un perfil de Ponce y su labor como promotor cultural desde Barricaña, se ha sorprendido. Y después que Ubaldo Gil, Director de Editorial Mar Abierto, anunciara que la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí le otorgaría un Doctorado Honoris Causa, lo ha admirado como muchos de los presentes a nuestro alrededor.

Es una poeta motivada que se siente conectada con sus similares manabitas. Así me lo hace saber cuando Ángel Emilio Hidalgo va analizando colectiva e individualmente la obra de los autores de Soledumbre, cuando reconoce que los jóvenes talentos existen fuera de los cánones culturales de las ciudades grandes.

La he dejado un momento mientras corro nuevamente con la cámara a tomar todas las fotos necesarias para la crónica posterior, Luis Carlos Mussó habla sobre Cyberalfaro # 17, de su conjugación heterogénea de trabajos, de los alcances que logran los escritos educativos, comunicativos, ambientalistas, literarios, lingüísticos, pictóricos, económicos y de identidad, para destacar este número.

Ha llegado el turno de que los talleristas tomen la palabra, compartan sus versos e historias. Quisiera ser un espectador más junto a Tamara, pero mi lugar es otro, muy cerca del escenario. Ellos desfilan uno a uno al encuentro del micrófono que los sacará del anonimato. Los escucho y recuerdo sus poemas y relatos, las palabras soltadas horas antes en el carro en el que viajábamos a este encuentro.

Es una mujer emocionada, he escuchado su suspiro recorrer y llegarme hasta donde estoy, y todo porque Yuliana Marcillo, la poeta irreverente que forma parte de Soledumbre se ha sincerado en el escenario, y luego ha arremetido con sus versos a los absortos espectadores que no paran de aplaudirle.

Son las nueve de la noche, el ambiente hasta hace poco apacible se ha convertido en una feria bulliciosa, Wilman Ordóñez, el folklorista y promotor cultural guayaco ha dicho gracias a los presentes y escritores manabitas. Debería descansar ahora que el acto ha finalizado, pero no es así y vuelvo sobre los objetivos sonrientes, abrazados, y alegres.

Mientras regulo la cámara, veo a Tamara pasar fugazmente con nueva compañía, está cambiada, el quirófano, supongo, las cinco bielas, tal vez el volver a arrinconarse junto a alguien, no sé. Menearse así no es natural, pero soy un desertor y quisiera seguir a su lado hasta que el carro anuncie el regreso a casa. Cuando me desocupe, volveré donde ella, donde quiera y con quien esté.

Soledumbre: reivindicación de lado y lado




Por: Jorge Luis Cáceres
(Escritor quiteño)

No soy un presentador de libros, soy más bien alguien que intenta e intentará por el resto de su vida escribir..., pero bueno...
Cuando el poeta Paúl Puma, me contactó para realizar una pequeña reseña sobre esta antología, prologada por Pedro Gil, me dije a mí mismo después de leer sus primeras páginas, ¡y de qué carajo se habla de alguien a quien ya lo han elevado al cielo y lo han condenado a los más oscuros infiernos! ¡qué se dice de alguien que a sí mismo se tilda como rufián, que descarna sobre el papel su oficio de escritor y su compromiso con la palabra escrita!.
Pero al avanzar y bucear dentro del texto, descubrí la verdadera esencia de esta antología, no es el gran poeta Pedro Gil, su principal actor (si cabe el término), sino su pasión por compartir su valioso conocimiento con aquellos jóvenes que como él mismo dice...llegaron a la casa donde convalecía con carpetas bajo el brazo, con textos listos para ser pulidos en un taller de literatura, y con algo extra que disipó los ángeles de la muerte. Sin darse cuenta se firmó ficticiamente un compromiso de salvación y reivindicación entre tutor y talleristas.

“Escribir se aprende escribiendo”
La renovación de los talleres literarios y su función: la de eliminar los lugares comunes, buscar la frase correcta, trabajar en la puntuación y en la piel del texto. Buscar la humildad, el trabajo constante y la disciplina son sólo algunos de los ingrediente que hacen maravillosa a esta antología donde se entrelazan la palabra escrita, la pasión por crear, la salvación de lado y lado y el talento ya que sin este último pero vital ingrediente poco o nada se podría escribir.
Fue grato también descubrir entre estas líneas, narraciones marcadas con el estilo Caicediano (refiriéndome al escritor Caleño Andrés Caicedo), la ciudad y sus fieras como fuente eterna de inspiración.
Por último quiero citar una entrevista realizada por Diego Oquendo al gran escritor Leonardo Valencia, uno de los referentes de mi generación junto con Gabriela Alemán, la entrevista trata sobre el oficio de escribir. Esto lo quiero hacer a manera de mensaje dirigido principalmente a los jóvenes escritores que participan en esta antología:
Oquendo le pregunta a Leonardo Valencia:
—Vive, sobrevive gracias a su escritura?
Valencia responde:
—La literatura tiene exigencias, pide ciertos sacrificios. Y si la vocación del escritor es verdadera, no hay más remedio que asumirlos. Se trata de vivir con cierta dignidad, pero sin pretensiones de llevar una vida de lujos y comodidades. Son sacrificios que el escritor debe asumir.
Como mencioné al principio de estas palabras no soy un presentador de libros, por lo tanto quisiera dar paso a los escritores de Soledumbre, ya que para ellos el presentar su obra se convierte en una necesidad ineludible, casi irremplazable.
Sólo me resta por decir en hora buena, y felicitar a todos los escritores por su tenacidad.
(Texto leído en la presentación del libro Soledumbre realizado en el Museo de la Palabra del Ministerio de Cultura en Quito, el pasado miércoles 29 de abril)
En la foto el escritor Jorge Luis Cáceres leyendo su comentario, a la izquierda el poeta Pedro Gil y a la derecha el también poeta Paúl Puma.

lunes, 4 de mayo de 2009

Soledumbre en Quito












Por: Alexis Cuzme

Soledumbre, el libro poético y narrativo, cuya tutoría, selección y prólogo estuvo a cargo del poeta Pedro Gil y que recientemente publicó Editorial Mar Abierto, se presentó exitosamente en el Museo de la Palabra del Ministerio de Cultura del Ecuador, en Quito. El evento se realizó el pasado miércoles 29 de abril a las cuatro de la tarde. Hasta este espacio cultural se dieron cita escritores capitalinos, autoridades de la ULEAM, estudiantes universitarios y público en general.

Mar Abierto y su trabajo editorial
El primero en intervenir fue Ubaldo Gil, Director de Editorial Mar Abierto, quien dio a conocer el trabajo de la editorial que dirige, sus logros y constantes progresos para difundir el pensamiento manabita y ecuatoriano. De cómo un sueño hace muchos años imposible de creer, es ahora toda una realidad que ha ocupado un importante espacio dentro del competitivo y exigente campo editorial del Ecuador.

“La cultura ya es de todos”
Pablo Salgado, Asesor del Ministerio de Cultura y anfitrión, quiso, además de felicitar el que Manabí y sobre todo Manta (en su universidad Eloy Alfaro y editorial) apoyen a los nuevos talentos literarios que van surgiendo, dar a conocer las nuevas y alentadoras noticias para los escritores ecuatorianos, de cómo la obtención del tan añorado apoyo a la creación literaria es una realidad (lo que se ha demostrado en los petas y narradores que en el 2008 ganaron becas de 30 000 mil dólares para financiar por un año su trabajo literario).

Medardo Mora y la cultura
El Dr. Medardo Mora Solórzano, Rector de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, asistió a este importante evento en el que se promocionó a una nueva generación de escritores. Así su intervención se centró en agradecer el trabajo que su profesor, el poeta Pedro Gil, ha logrado con este grupo de estudiantes universitarios y profesionales, para que el talento que demuestran en sus poemas y relatos no pase desapercibido y no se quede sólo en Manabí.
Reconoció como parte fundamental a que Soledumbre sea una obra tangible, el trabajo de Editorial Mar Abierto, que estuvo desde el inicio detrás de la publicación de este libro.

Soledumbre desde dos escritores capitalinos
Los escritores Jorge Luis Cáceres (narrador) y Paúl Puma (poeta) fueron los encargados de analizar la obra, cada uno a su manera y cada uno aportando una lectura desde su individualidad como creadores literarios. Enfatizando, sin embargo, en lo alentador que resulta esta muestra poética y narrativa cuyo objetivo es el de promocionar a los nuevos talentos literarios manabitas.

Guitarra, lecturas y Pedro Gil
Damián Gil (hijo de Pedro Gil) deleitó a los asistentes con tres piezas de guitarra clásica, para dar paso a las lecturas de las narradores: Verónica Sánchez y Diana Zavala, y de los poetas: Yuliana Marcillo, María del Carmen Zavala, Monserrate Delgado, Ernesto Intriago y Pedro Gil.
Pedro Gil, profesor del Taller Literario de la ULEAM y responsable de que Soledumbre haya cobrado forma, leyó parte de la introducción que escribió para el libro, todo para culminar su intervención con dos de sus últimos poemas que también se incluyen en la obra presentada.
Así Soledumbre en Quito se resumió como un éxito más en la promoción de las obras publicadas en Editorial Mar Abierto. Porque además de presentar la obra los jóvenes autores y autoras, lograron confraternizar con otros escritores de su edad y que van en el mismo sendero que ellos: la literatura.

Presentación de Soledumbre en Guayaquil




La Antología de poesía y relato, Soledumbre, bajo la tutoría, selección y prólogo de Pedro Gil, será presentada el miércoles 6 de mayo en el Café Cultural Barricaña, en Guayaquil.
La obra ha sido publicada por el sello editorial Mar Abierto y el auspicio de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.
Al evento asistirán el Director de Editorial Mar Abierto Ubaldo Gil, el Rector de la Universidad Eloy Alfaro Dr. Medardo Mora Solórzano, los escritores Verónica Sánchez, Yuliana Marcillo, Monserrate Delgado Perero, Diana Zavala, Liliana Arcentales, María del Carmen Zavala, Ernesto Intriago y Pedro Gil. También una comitiva conformada por periodistas manabitas que cubrirán el evento.
DÍA: miércoles 6 de mayo de 2009
HORA: 19:00
LUGAR: Café Cultural Barricaña, Guayaquil.


Mayor información
http://edirorialmarabierto.blogspot.com/

nota: en la foto los integrantes del taller literario Soledumbre, junto al poeta Euler Granda, en la pasada presentación del libro homónimo presentado la semana pasada en Quito.